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20 de agosto de 2010

Do you miss somebody?

No voy a postear. Unos amigos me acaban de invitar un té.

De todos modos no tenía nada que decir...

29 de enero de 2010

Noticias que les debía...

Hasta ahora había mantenido silencio acerca de la difícil cadena de eventos inesperados que se apretujaron en unos cuantos meses del año pasado. Como ustedes saben, tuve un verano increíble de viajera, incluso hice algunos posts al respecto. El avión de Madrid me trajo a la realidad el martes 1 de septiembre, a las 7 de la tarde. No me imaginaba yo cuánto cambiaría todo para mí en el mes siguiente. No. 1: la despedida de Milena. Se despidió de nosotros toda la primera semana de septiembre y su avión despegó el martes 8 de septiembre, a las 12 del día. Mi hermana pequeña, Milena, se fue a hacer maestría y doctorado a la Universidad de Chicago, del 2009 al 2014. Cinco años de ausencia. Yo sabía que se iba en septiembre y ella sabía que yo estaría de viaje en verano, así que recorrió su boleto de ida para que pudiéramos encontrarnos una semana, antes de separarnos por más tiempo. It was sad and weird, at the same time it was great (for her) and we were happy. But we all knew we would miss her like crazy. And when I say "all" I mean everybody, all my sister's friends, our family, all her acquaintances here, in Mexico, her country so-far. Now, she's happy and free and a foreigner in a new place, with a new life, and new friends. Still, we miss her. ----- No. 2 La búsqueda de casa: Regresé el martes 1 de septiembre a una casa con dos ocupantes: mi mamá y mi abuela. Mi abuela vivía con nosotros desde hacía 4 meses, pero aún sin acomodarse bien por una sencilla razón: no había cuartos suficientes. Había tres: la oficina de mi mamá, su cuarto (compartido con mi abuela) y el mío. Después del mes y medio de viaje, pude ver claramente que no estábamos a gusto amontonadas así. Mi mamá y mi abuela casi se sacaban los ojos cada mañana, de modo que la primera decisión fue irme al departamento compartido que Milena dejaba y ocupar un cuarto. La segunda decisión, tomada pocas horas después, fue rentar un departamento con C., después de apenas 5 meses de noviazgo -con una separación intermedia de mes y medio, por el viaje-. Una decisión que se vio presionada por la situación externa, pero que extrañamente se sentía bien y libre. Así comenzamos la búsqueda de departamento, topándonos con los especímenes más extraños, que comparto con ustedes. Uno de los primeros, en la colonia Portales, fue el departamento octogonal: Todas las habitaciones de ese departamento eran octogonales, de modo que no se podía ubicar una cama, a menos de que la cabecera quedara esquinada: El departamento, además, se ubicaba un poco más abajo que la planta baja, de modo que media ventana estaba tapado por el nivel del piso. Otro que vimos poco después, fue el departamento al borde del precipicio.
Aquí está C., en la calle aledaña al departamento. Un tropezón en las escaleras que aparecen en la foto, podía resultar en caída libre unos 40 metros. Era una calle tan empinada como sólo he visto en Taxco... y en Xochimilco, cerca de la ENAP. De ese departamento desgraciadamente no tengo fotos, pero era una joya. También estaba en planta baja y como la calle era tan empinada, tenía en las paredes las marcas de agua, en temporada de lluvias. Se inundaba alrededor de 30 centímetros. Y, buscando buscando, finalmente encontramos el lugar perfecto. Yo ya comenzaba a desmoralizarme, pensando que nunca encontraríamos un buen lugar con nuestro presupuesto, cuando, en la colonia Nonoalco Mixcoac, entre las calles con nombres de pintores, surgió esta pequeña vecindad vieja remodelada: Esta es la entrada de la calle. Este pasillo está entre grandes casas. La vecindad está así aislada de la calle por unos 20 metros y por lo mismo es tranquila y silenciosa. No se oye más que los aviones.
Desde que vi los pasillos que conectan los diferentes departamentos me enamoré del lugar y me encantó su estilo. Pero cuando abrieron la puerta del departamento número 13 para que lo viéramos, supe que ahí quería vivir y pintar, con C.
Espacios amplios, recién pintados de blanco. Techos altos, piso viejo y padre. Cocina perfect-size para una pareja que nunca antes había cocinado en serio. También blanca, todo blanco cual paloma. En ese momento comenzó a invadirme una emoción de recién casada que aún no se me quita del todo, y que nunca pensé que experimentaría.
Al salir del departamento ya no me quería ir. Tenía ganas de hacer la mudanza ese mismo viernes. En lugar de eso, nos mudamos el martes 15 de septiembre, aprovechando que todo el DF estaría distraído en las fiestas patrias. De modo que, en 3 martes cambió el mundo para mí. El primero volví de viaje, el segundo se fue Milena y el tercero, me mudé con mi chico. ------ Para no acabar esta entrada así, dramáticamente, les comparto esta foto del Ángel de la Independencia morado, de noche.
THE END.

10 de mayo de 2009

Diez de mayo, again

Sentada en mi cocina, me termino un espresso americano helado de Starbucks, intentando no fumar más y escribir este post en menos de media hora para dormir temprano y poder mañana llegar al taller apenas haya salido el sol y llena de energía acumulada durante las últimas tres semanas. --- Ayer, en un evento sin precedentes, terminamos jugando Maratón, mi hermana, mi hermano, mi padre, C., y yo. Mi padre resultó un ñoñazo de clóset que apenas iniciado el juego nos rebasaba por más de cinco casillas y en realidad entendí que no podía ser de otra manera, porque fieles a su herencia, mis hermanos y yo somos ñoños también, y mi novio lo es un poco porque como todo el mundo sabe y ha quedado claro gracias a películas y comerciales y novelas, los ñoños se atraen entre sí. Cuando nos quedamos solos, C. me dijo: pues al final no estuvo tan terrible como yo temía, (refiriéndose a la ceremonia entera de presentación familiar). --- Sueño: Estoy en el aeropuerto porque me voy a Europa. Pero en el mostrador me dicen que hay algún error con mis boletos. Realmente ahí inicia el sueño: estoy desesperada, con el celular en la mano intentando contactar a la agente de viajes que me vendió los boletos. La habitación en la que estoy, que no asemeja un aeropuerto, es en realidad una pintura de Bacon. De color rojo intenso, con las estructuras blancas baconianas existiendo en realidad. Completamente angustiante. Busco en mi celular el nombre de la agente, pero en el directorio aparecen nombres de personas sin ningún orden, de manera aleatoria. Tardo mucho en encontrarla, y cuando por fin la localizo y llamo, por la bocina escucho fragmentos de conversaciones que he tenido con otras personas. Cuelgo e intento volver a llamar y el nombre ha desaparecido. De nuevo todo el numerito de buscarla entre gente que aparece en la pantalla al azar. Esto sucede varias veces hasta que pierdo la paciencia y comienzo a llorar, angustiada porque no me podré ir de viaje. Un señor se acerca, molesto, y comienza a importunarme por estar jugando con mi celular en un lugar público. Estoy tan molesta que en lugar de contestarle, lo empujo varias veces. Luego paso a otra habitación, otra pintura de Bacon, naranja. Es de los sueños más extraños y angustiosos que he tenido. Nunca había soñado con estar dentro de una pintura con tal intensidad. --- Pasé las semanas de la influenza como unas vacaciones obligatorias. Por primera vez en más de un año y medio, no podía ir al taller a pintar. Me traje las herramientas a mi casa y estuve pintando con modelo y al óleo. Los resultados fueron interesantes y alentadores, a pesar del calor y de las incomodidades resultantes de cambiar de lugar de trabajo, y de forma de trabajo. Pero en realidad pinté poco y viví las dos semanas como de vacaciones en mi casa, la mayor parte del tiempo viviendo una especie de luna de miel ininterrumpida con C. Veíamos películas, comíamos, salíamos a caminar, nos mirábamos a los ojos... En fin, enamorados. Me detendré aquí para no llenarlos de melosos detalles inncesarios e incomprendidos para quienes no comparten mi estado. --- 10 de mayo. De pronto, a mitad de la comida-evento-familiar-con la madre, recordé las dos entradas que publiqué hace ya un año (Se acerca el temido día... y Etcéteras), y los problemas y pendejadas que me acechaban en ese entonces. Sin planearlo demasiado, este blog ha funcionado como un registro cotidiano de mi vida. Un diario público construido a base de fragmentos, ideas, preocupaciones y sueños. Alguien me dijo hace poco "entré a tu blog, pero escribes demasiado... yo quería ver más imágenes". Esto no es visual, sino escrito. También la palabra es amiga a veces, e influenciada profundamente como estoy por El Libro de la Almohada (el libro, no la película), he convertido este espacio, en poco más de un año, en un diario continuo y fragmentado, que no necesariamente corresponde a la realidad pero que va trazando un camino virtual de quien soy. Y sin embargo resulta innecesario escribir en este blog y mucho más innecesario leerlo. Un misterio para mí por qué sigue existiendo, y sobre todo, cómo es que tengo comentarios. (Me tardé exactamente una hora en este post)

26 de abril de 2009

Uncertainty

La noticia de todas las primeras planas. No sólo en México, sino en El Pais, Le Monde, y el New York Times. La ciudad está extraña. Semi paralizada, el ambiente que se vive es de película, resulta casi ficticio. No se conoce a los muertos, ni se ve a la gente estornudar por las calles, y sin embargo, parece que los ojos del mundo están puestos en nuestra ciudad. Vacaciones inesperadas para jóvenes, niños y maestros. Suspensión de todas las actividades públicas, incluidas las culturales. Inseguridades colectivas e inesperadas. Y la avasalladora cotidianidad, un domingo como cualquiera a fin de cuentas.

2 de abril de 2009

Weird times

Ir caminando por la calle con la sensación de haberse comido un martillo. O de tener un permanente dolor de cabeza insignificante. De respirar a medias. De estar harta de tener callos en los pies. Sufrir por no tener iPod. Dudar si uno debió haber estudiado mejor contaduría. En fin, cosas de todos los días...

15 de marzo de 2009

Love

Hoy tengo ganas de escribir. Son casi las ganas físicas de hundir una pluma en un tintero y adquirir de pronto la capacidad de ver los pensamientos, bajo la forma de un continuo garabato negro, sobre el papel. La mecánica es ahora distinta. En Word, los pensamientos son luz en una pantalla. Creo que eso los hace más lejanos, definitivamente más difíciles de aprehender. Pero esa opinión se debe a que soy materialista de corazón: poder tocar para creer. Hoy el post es fuera de lo común. Ganas verdaderas de escribir, sobre un tema en particular. Cuando yo tenía 15 años, en mi casa contaba con conexión a Internet. Me volví fan de los chats; antes incluso de que hubiera ICQ. En la vida real, yo estaba en plena pubertad, pero era aún muy aniñada. Me vestía todavía con la ropa que me daban mi madre y mis tías, casi todos vestidos floreados y botines. En una reunión con amigas, donde se discutía la Tu del mes y algunas compartían el descubrimiento en carne propia del desarrollo corporal, yo causé risas y miradas extrañas al preguntar qué eran los jeans de los que todas hablaban. Para mí, eran pantalones de mezclilla y se reservaban sólo a los fines de semana en que salíamos de la ciudad. Ni qué hablar de los chicos. Sabía que existían, pero yo creía que se podía llamar novio a alguno sencillamente con que te gustara. (Eso también provocó risas y serios malentendidos en su momento). Sin embargo, cuando llegaba a mi casa después de la escuela y me conectaba al chat, me sentía diferente. Ahí sí conocí a los chicos. Tras intercambiar unas cuantas líneas con chicos cuyos nicks ahora me dan risa, nos jurábamos amor eterno y pasábamos tardes enteras escribiendo poemas de amor. Me sentía increíblemente orgullosa de mí misma. Todo el día en la escuela, pensaba en el novio del momento y en cuanto llegaba a casa me conectaba para chatear con él y decirle que todo el día en la escuela había pensando en él. Eran seres imaginarios. En mi mente adquirían todas las características posibles: eran los más guapos, los más tiernos, los más románticos. Imaginaba largas caminatas en parques desiertos, con conversaciones apasionantes sobre cualquier tema. Incluso yo me volvía un ser imaginado. Era mucho más atractiva, tenía el pelo largo, insoportablemente sedoso. Sabía exactamente qué decir en qué momento, y era la chica soñada por cualquier chico. De lunes a viernes, toda la tarde. Ahora, todo esto no sólo es corny, sino increíblemente irrelevante. Es casi un pasado oculto. Ahora no tiene nada que ver con el amor ni con cualquier relación establecida con el sexo opuesto; por lo menos para mí. Pero en ese entonces, lo era todo. En aquellas relaciones virtuales, extraídas del mundo de la publicidad, no cabía el dolor. Hubo algunos momentos embarazosos en que pasaba de uno a otro y ambos se juntaban en la misma sala de chat. Pero eso fue lo más cercano a una ruptura. Tampoco cabía el sexo, naturalmente. Sólo en una ocasión uno comenzó a describir lo que haría si estuviéramos juntos en ese momento (evidentemente obteniendo mucho placer al hacerlo), y me asustó tanto lo que describía que cerré la ventana inmediatamente y no volví a ese chat en un rato. Como dije antes, yo me sentía todavía una niña. No ha pasado tanto tiempo, though. Escasos diez años. El panorama de las relaciones ha cambiado notoriamente, junto con muchas otras ideas y realidades. Soy una más en las filas de los millones de seres humanos que buscan el amor real y no virtual, el contacto físico y cotidiano con otro. Tarea que pareciera sencilla por ser milenaria e instintiva, vista y vuelta a ver en todas las formas de expresión humana, aprendida desde pequeños, y una de las nobles búsquedas de nuestra vida. Pero en realidad, no resulta sencilla sino misteriosa. El dolor es uno de los hilos que la tejen. Y, por ende, aparece también el miedo, eterno entorpecedor de cualquier tarea. En realidad, me gusta creer que el amor es algo espontáneo. Para mí, no se busca. Sólo se da, si existe un terreno fértil y si eres un poco afortunado. Pero, ¿después? Y es ahí donde reside el verdadero misterio. ¿Cómo se mantiene? ¿Es cuestión de inteligencia, de karma, de líbido, o de buena voluntad? Hay algunas parejas que conozco, muy pocas en realidad, que desde afuera parece que han tenido éxito en desentrañar el misterio. Siempre he tenido ganas de preguntarles al respecto. Pero me parece una cuestión tan íntima, que aunque son buenos amigos, no me atrevo a tocar el tema. ¿Qué puede decir uno? ¿”Oye, dime cómo lo hiciste, cuéntame el secreto”? Es como una línea tomada de una comedia romántica. La intuición me dice que ese misterio está hecho de la misma materia que la vida misma. No es algo que se pueda explicar o compartir con quienes no lo han vivido. Las teorías y los consejos salen sobrando, porque nadie puede comprender lo que no puede comprender. Y tal vez, si lo mira uno bien, no hay nada ahí. Nada para comprender o explicar o compartir o teorizar o aconsejar. Puede ser que el amor sea solamente algo que pasa, que ocurre y que a veces dura más o dura menos. Que de pronto es placer y de pronto es dolor y de pronto es unión, por instantes. Y es todo.

7 de marzo de 2009

Sade

Hoy salí tempranísimo de mi casa para dar las clases habituales de sábado 9 a.m. Medio dormida aún, desayuné, me lavé los dientes y la cara, y a las carreras tomé algunas revistas para leer si la concentración infantil lo permitía. De pasada tomé del buró mi libro actual, Mishima o la visión del vacío, de M. Yourcenar. Ya en el salón de clases, en un momentito de descanso, abrí mi mochila para continuar mi lectura y oh sorpresa, en lugar de Yourcenar me había traído al Marqués de Sade... me dio un ataque de risa instantáneo, imaginando la perversidad de llevar a Sade a una clase de niños de 7 años... -- Estoy iniciando una serie de pinturas para la exposición colectiva que se está armando en el taller, y que, sin nos aceptan en los espacios solicitados, avisaré en el presente blog. Se trata de desnudos en formato cuadrado, de 150x150 cm. La primera aún no está terminada, pero posteo la foto de la pieza en cuestión...

En fin, las fotos no tienen muy buena calidad, pero permiten tener una idea de la pieza.

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Recomiendo ampliamente el post del sábado 7 de marzo del blog de mi amigo Bob. Sobre todo la primera parte. Me parece que explora el sentir del citadino actual, ante la amenaza del 2010 que se acerca, y cuya tradición de 200 años nadie ignora.

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Aprovecho para agradecer todas las recomendaciones musicales. Iré posteando mis comentarios poco a poco. Comenzando por Cat Power, que por cierto ya conocía porque no sé quién me dejó todo The Greatest en mi iTunes. Me gusta, y también me arrulla un poquito.

Creo que es todo, por hoy.

1 de marzo de 2009

Dimanche

Se ha arreglado mi computadora. Era cierto lo comentado, fue de fácil arreglo. Simple compra de piezas y re-ensamblaje. Al final me pregunté en silencio de dónde habrían sacado las piezas de refacción... espero de corazón que no sean fruto de algún ilícito (pero el bajo precio me da cuenta de la poca probabilidad de mis esperanzas). Mañana empieza una nueva semana. En esta que pasó se arregló mi computadora, me regalaron un reloj y un vestido, pude jugar por primera vez dígalo con mímica con relativo éxito, me desvelé, regresé a la concentración en la pintura, hice varios mapas mentales, llamé por su nombre a 150 niños, menté madres en el tráfico, pagué mis impuestos, asistí a una sesión de la comisión de difusión cultural, di largos consejos sobre pintura por medio de facebook, recibí consejos sobre pintura de viva voz, me regañé muchas veces, divagué por sombríos estados anímicos, recordé viejas relaciones y rupturas, dormí una siesta de cuatro horas, vi una película llamada Gritos y Susurros que me dejó un par de horas intranquila, sentí la respiración de Muca al amanecer, lloré dos veces, visité a una amiga enferma, tuve algunos sueños macabros, me enteré de la muerte de un antiguo profesor, recibí dos bolsas de regalo con series de TV unam, hice algunos exámenes de conciencia, avancé en la lectura de la biblia, llené formatos burocráticos, mandé más de 15 mensajes por celular en un día, le di un mapa a bob, recomencé una pintura, me sentí agotada algunas veces, me compré dos libros de arte, me perdí dos exposiciones que quería ver y asistí a unos ejercicios escénicos que me conmovieron mucho. Quería ponerles unas imágenes, pero esta conexión a internet no me deja. Me conformo con tener de nueva cuenta la compu. Y espero que ustedes se conformen con el script de mi película favorita. ¿Alguien quiere verla?

21 de febrero de 2009

Una entrada con 6 fotos sobre nada interesante

Se me rompió mi laptop. Sucedió de la forma más inesperada. Parece ser que se cansó de abrir y cerrar durante casi dos años, de manera continua. El gozne comenzó, poco a poco, a dar de sí.
Finalmente, el martes, fue. Al cerrarla, crac. Los goznes se desprendieron del teclado. La pantalla quedó volando.
Ahora están unidas ambas partes sólo por un cablecito. Frágil.
En fin. Temo por su futuro, y por el futuro de este blog si el cable resulta demasiado frágil. Porque para como andan los tiempos, no hay mucha posibilidad de conseguir una nueva por lo pronto.

Mientras tanto, para usarla, la apoyo contra una pared o, en su defecto, contra el bote de café de mi casa:

Eso es todo. No ando de humor para entradas más largas o más serias o con menos fotos. Todo lo demás sencillamente va. Ni bien, ni mal. Siento que me hace falta un cambio de aires. O un cambio, así de plano. Me siento un poco perdida, en la pintura y en otras cosas. De pronto parece que a uno se le va el hilo de la vida un poquito, y se queda rezagado, hurgando en sus propios pensamientos. Tarea nada productiva.

Les deseo buen domingo.

9 de febrero de 2009

De fiestas y colados

Dejé pasar algunos días para darles la oportunidad de comentar sobre el dibujo del niño, que a mí en lo personal me pareció gran idea... pero al parecer no hubo mucho entusiasmo de parte de los dos lectores que tengo... (gracias Liz).
En fin, el sábado pasado fue la fiesta de cumpleaños de Milena. Momentos después de haber enviado la invitación por Facebook, se arrepintió de estar organizando una fiesta y le entró el conocido ataque de nadie-vendrá-a-mi-fiesta. De modo que tomé cartas en el asunto y le ayudé a planearla, a conseguir la música (gracias Lola) y a enviar mensajitos de última hora a los invitados olvidadizos
A la hora justa estaba todo listo, menos yo que salí del baño con toalla en la cabeza ya cuando había algunos invitados paseándose con chela en mano y preguntando quién era la exhibicionista. Todo salió rebien. Mucha gente, mucha chela, buena música y buena onda. Y, como era de esperarse, llegaron los colados. Como bien lo dice Chava Flores, en toda fiesta "popof" termina por haber varios invitados que vinieron "con José". Fue el caso del sábado pasado. Al principio me alarmé un poco, entraron 4 cuyas caras denunciaban ya un cierto estado etílico. Sin embargo estuvieron pocos minutos y se fueron. Volvieron al cabo de un rato con otros dos güeyes y con dos sixes. Para mis adentros pensé, cualquiera que llegue con chupe a una fiesta da buena señal y me tranquilicé. Bailamos, bebimos, y bailamos un poco más. Las ochenteras canciones de Lola quedaban increíbles con el tono de la fiesta. Tono que se rompió un poco cuando la anfitriona y una servidora, en el paroxismo de la emoción, comenzaron a pedir cumbias. Pero todo se salvó y la banda siguió bailando.
La verdad, yo nunca me enteré de cuándo comenzaron a llegar más amigos de los colados. Yo veía que hablaban con más y más gente y pensaba, qué bien, están haciendo amigos... En fin, de pronto, entrada ya la madrugada, cuando muchos habían partido, uno de los colados que evidentemente se pasó en la bebida, tuvo connatos de volver el estómago en la sala. Inmediatamente fue llevado al baño sin que la casa sufriera mayor percance. Mientras el joven volvía y revolvía todo en el baño, auxiliado por el siempre maravilloso Ever, yo me encontré con una chica colada esperándolo en el pasillo. Bueno, le dije, pues ojalá tu amigo se componga, denle unos minutos para que se sienta bien, pero en cuanto pueda salir del baño, pues, más bien... (y dejé los puntos suspensivos, mirándola fijamente). Ella captó, sin duda, porque me respondió, sí, sí, abriles que ya es mayo. Eso, dije yo, y me regresé a la sala
El joven se recompuso y salió; y todos los colados se comenzaron a poner los suéteres y muchas gracias por la fiesta, y a despedirse de beso y todo y de pronto se fueron. Hasta ese momento me di cuenta de que eran como 15. Cuando se fueron, se llevaron la fiesta. Nos quedamos tres gatos en la parti, con música ochentera a todo volumen.

Los Colados

PD. Cuando se fueron, esperamos junto al interfón para abrirles la puerta de entrada del edificio... no llegaron a la puerta: había otra fiesta en el primer piso... jeje.

3 de febrero de 2009

Mi iTunes

Estoy emocionada con mi iTunes. Descubriendo y redescubriendo música. Y sobre todo clasificándola. Yei! De pronto me acordé que sí me gusta la música. En primer lugar me dediqué a escuchar toda la música que tenía. La gran parte de las canciones fueron obtenidas por adquisición gracias a amigos. En esa labor se me fueron unas tres semanas, pero hice importantes descubrimientos: realmente no me gusta Björk, tengo mucho pop, sí me gusta la música lounge, la pop rara y (oh sí, vergüenza) un poco indie, además descubrí a un grupo que tenía por ahí y que me da risa llamado Bitch and Animal. Una vez identificado y escuchado todo el material existente en mi iTunes, me dediqué a bajar grupos de los que he oído toda mi vida y no ubico o conozco. Fue así como llegué a bajar todo el disco de The Dark Side of the Moon. Me emocionó mucho oírlo. Pero M. me quitó toda la emoción diciéndome: China, ese disco no se baja de internet, se compra y se escucha completito... En fin. Una foto. (pueden darle clic si quieren) Por favor, recomienden grupos y canciones. Considérenme en fase de entrenamiento musical.

11 de enero de 2009

Post de domingo

Es domingo, once de la noche. Estoy recuperándome de una reunión que ayer acabó a las 6 de la mañana. Rarísima, éramos seis personas que generalmente no solemos reunirnos, y entre el gusto de vernos y una plática que se desarrollaba fácilmente, como estambre, nos dio la madrugada. Ni siquiera hubo música. Pura charla, vino tinto y cigarros. Todavía sigo cruda. Hoy se fue mi abuela de regreso a su casa, en Torreón, Coahuila. Vino originalmente al funeral de mi abuelo, que fue en noviembre, y se quedó por dos meses. Vivió paso a paso la remodelación de la cocina... y se quejó muy poco. Fue raro convivir con ella tanto tiempo de manera cercana. Pero me gusta mi abuela. Sus idas a misa, su tranquilidad, sus berrinches a veces de niña chiquita y sus ataques de mujer consentida. Mi familia es una familia de mujeres consentidas y fuertes a la vez. Mujeres extrañas, que han conocido hombre pero que parecen estar solas y contentas. Mujeres que tienen hijas e hijos y les heredan algunas desgracias, los llenan de historias, les infunden pasión y fuerza y, a veces, amor. Rezongonas, escandalosas, protectoras, increíblemente solidarias, en una búsqueda incansable por la justicia, medio locas, medio neuróticas, indiferentes a ciertos criterios sociales, izquierdosas pero niñas bien, y que a lo largo de su vida parecen repetir en sus actos a toda hora la frase que les quedó muy bien grabada en su juventud: antes muerta que sencilla... Mi familia, la familia Granillo, esto es. Heredera de la locura y la fuerza de mi abuelo, de su sentido de la justicia y del trabajo, de su terquedad y su ser autodidacta. Herederos también de la alegría de mi abuela, de su voluntad inquebrantable y su exploración interna y espiritual. De ella obtuvimos la vanidad, la extraña mezcla de independencia y dependencia, de acompañamiento en solitario. Eso creo yo. Tal vez si ellos leyeran este post estarían en desacuerdo y desconocerían de lo que hablo. Pero últimamente he estado reflexionando en las características Granillo. Mezcla de escorpión y libra, de pasión y violencia y tranquilidad y equilibrio. Si es que eso se puede lograr. Por lo pronto, seguimos intentando.

21 de noviembre de 2008

¿Quién quiere una vacuna que le cambie la vida?

Milena ya se mudó. Ya tiene luz, gas y muebles, y desde hace dos semanas duerme feliz bajo un techo distinto, suyo, elegido al fin. Y lindo, además. Yo tengo tantas cosas que contar en estas dos semanas, que no me bastará con un posteo. Contaré una aventura por post. Viernes 7 de noviembre: Tras varios meses de no respirar bien, con una especie de gripa discontinua pero presente siempre, decidí finalmente ir a la otorrina. Sorpresa: soy alérgica. ¿Qué se puede hacer en esos casos, doctora? El tratamiento es el siguiente, se hace un examen de alergenos para ver a qué resultas alérgica, y con base en los resultados se te hace una vacuna personalizada, después viene una aplicación semanal de la vacuna, durante un año. Yo pienso: ok, no lo creo, eso no ocurrirá nunca. Pero antes de poder agradecerle su atención y pedirle un medicamento cualquiera para poder respirar aunque sea durante una semana, se me adelanta: Pero ser alérgico involucra más que sólo estornudar cada rato, no respirar bien afecta cada esfera de tu vida. Por ejemplo, como tu cerebro no se está oxigenando lo suficiente, por las noches no descansas, por lo que probablemente siempre estás cansada y no tienes ganas de ir a ningún lado... (ante este comentario abro los ojos y las orejas... cierto...) Por ende, como siempre estás cansada, seguro siempre estás de mal humor... a los alérgicos se los reconoce fácilmente porque tienen un caracter terrible, difícil de soportar para quienes los rodean (ahí sí ya no dudo, este speech se dirige a mí... claro, digo yo boquiabierta, ahora entiendo muchas cosas...) Pero esto no es todo: una alergia es una intoxicación del organismo ante cualquier sustancia, cuando estás intoxicada permanentemente, tus defensas están bajas y todo te afecta más. Generalmente síntomas como éstos: cansancio, defensas bajas, malhumor, se asocian con el estrés; probablemente tu llevas un tiempo creyendo que tienes problemas de estrés y resulta que en realidad se trata de una sencilla alergia que se quita fácilmente con una vacuna... Ahí si me compró. No es necesario que diga más, le dije yo muy segura, quiero hacerme el examen ese y la vacuna semanal y empezar ahora mismo. La doctora sonriendo me dijo, no te arrepentirás, ya verás, esto te cambiará la vida... Qué lujo. Poder comprar una vacuna y cambiar así de fácil de vida... jajaja. Mis respetos para la doctora y su veta de vendedora. En cinco minutos me convenció. Ya me hizo el examen y ayer fue mi primera aplicación de la vacuna. Esto del cambio de vida no es tan inmediato como me lo prometió... pero en fin, si me voy a inyectar durante un año, bien puedo darle de plazo un par de meses para empezar a cambiar de carácter...

3 de noviembre de 2008

Que empiece el próximo año. Este ya dio de sí.

Prendo mi último cigarro del día (no les diré que número es, porque hace mucho que rebasé los dos cigarros diarios que tanto trabajo, sudor y kilos me costó alcanzar)... y me dispongo a hacer una entrada amena, sencilla y agradablemente ilustrada por múltiples fotografías que me tomaron varias horas conectada para poder subirlas. En fin, viernes pasado, 11 de la mañana. Llego a la ENAP un poco tarde y aún así medio dormida y ma encuentro con una sorpresa sorpresa: la curva (amplio patio con pastito, para quienes no conocen la ENAP, que obtiene su nombre por la forma de la pared que lo rodea) llena de estudiantes dibujantes, y en el centro de la multitud, dos modelos desnudos con caballos. Sí sí, caballos... ¿Qué demonios...?
No había más que hacer. Reírse un rato y sentarse como tonto a dibujar así, en lo colectivo. No sé a qué maestro (de diseño, seguro...) se le ocurrió tan folcórica idea, pero fue eso, folclor puro, en una mañana cualquiera, en esta escuelita.
Poniendo punto y aparte, les comparto, por vez primera y no prometo que sea la última, algunos de los trabajos de mis alumnitos a quienes puse a realizar figuras de papel maché con el tema del día de muertos. Creí que sería buena idea explorar con materiales y el modelado y demás, pero resultó al final un proyecto tan apresurado, que quedaron sencillamente adornos para la ofrenda que se puso en el centro dif. Sin embargo, y a pesar de tan triste expectativa, me llenaron de ternura sus figuras de brujas, calabazas y demonios. Ya quisiera a veces tener su soltura y su simpleza para este tipo de proyectos.
Este fin de semana pasado, después de (once again, yeah) malentendidos con O., me fui a casa de Carlos a pasar el fin de semana. Esto de malvibrarse con el chico se está volviendo común y me está malvibrando más de lo que me gustaría. Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo -pero lo haré anyways-: después de una larga conversación sobre lo poco que nos vemos, lo mucho que O. trabaja y cómo una pareja necesita tiempo para ser pareja (aunque suene ñora, lo siento, tal vez en el fondo sí soy ñora), habíamos decidido irnos de viaje juntos -uy, romance- para celebrar un año, este fin de semana. Y pácatelas, que O. sale con que tiene que trabajar el sábado. Aunque me ofrecía irnos de sábado en la tarde a domingo, yo me desmoroné un poquito por dentro. Me negué, me confundí, me sentí sola, me fui con Carlos, que también se siente negado, confundido y solo. Tal para cual, as always. Viernes 31 de octubre. Tantos años en los que preparé fiesta tras fiesta de disfraces, con premio, sin cover, con largas listas de invitados, en cantinas, en casas. Ahora me tocó pasar la noche con mi querido, solos y borrachos, escuchando el desfile interminable de ¿me da mi calaverita? y los timbrazos interrumpiendo cada 10 minutos. It was fun, actually.
Un buen fin de semana, tranquilo. Dos películas: una cursi y la otra extraña. El piano, que yo no había visto porque cuando salió recuerdo que yo era demasiado pequeña, y que fue conversación de más de una sobremesa cómo no era una película para niños y eso que había actuado una niña, cómo era posible... Lloré y todo, mientras Carlos junto a mí con la laptop en las rodillas, se burlaba toda la película. Como se negó a verla (aunque estaba junto a mí), yo se la tenía que ir platicando. Parecíamos marido y mujer viendo la telenovela. Yo cada rato: uy, no, ya la vio el marido... ay no, cómo es posible, la pobre hija... uy, no, qué terrible lo que acaba de pasar, mira... En fin. La otra es digna también de mención por ser la película más extraña que he visto en un buen rato (y eso que ya vi la última de los Cohen, qué maravilla). Death Proof, de Tarantino. Pinche película rara... pero no puedo evitarlo, las películas de coches me prenden. Las canciones del soundtrack se me han quedado pegadas lo que va de la semana.
Esta última foto es algo de lo que estoy trabajando actualmente. Pongo una foto de la pintura como va, a la mitad, para mostrar que, como en otros terrenos, también ahí ando buscando no sé qué, confundida pero necia. Como la mudita del piano. Es mi taller, es mi lugar. Un autorretrato grande. Ya le traía ganas.
Noviembre, 2008.
Los últimos meses del año me ponen un poco de malas.

19 de octubre de 2008

Domingo 10 pm, no hay mejor momento para postear

El fin de semana pasado resultó extrañísimo y casi casi neurótico con un viernes electrificado, una reunión sin alcohol el sábado, una cortada que sangró profusamente el domingo y un inicio de semana con los ojos hinchados por una súper infección que aprovechó las bajas defensas causadas por el estrés. Después de tan escandaloso despliegue de señales, capté la indirecta de que algo no va bien en esta vida que yo llamo mía. El conjunto de actividades rutinarias comienza a hacer mella en mis defensas y en mi mente. Olvidé decirlo, viernes y domingo adornados por tristes peleas con O. The same argument, con dos días de diferencia. Sad. Así que decidí decir "Alto" y tomar cartas en el asunto. Primero, hablé con mi tutora (can't find a better word) del Seminario de Pintura que estoy tomando. Le platiqué el papel, cada vez más importante, que está jugando el estrés en mi vida. Fue tanto para avisarle que relajaría mi esquema de trabajo un poco como para pedirle consejo personal. Su visión, más sabia y experimentada que la mía, me fue de ayuda. La edad, China. Salir de la carrera, querer tenerlo todo ya: el trabajo, la independencia, la madurez en las relaciones, la seguridad... brief, la adultez. Y eso, China, no se consigue de un semestre a otro. Resultado: no me había dado cuenta de que no por salir de la carrera automáticamente deja uno de lado la pendejez post-post-adolescente (¿debería acaso añadirle otro post-?)... Así que me eché para atrás, crucé los brazos y respiré bien hondo... esta semana. Unas vacaciones mentales (no puedo hacer unas reales, porque sí tengo trabajo, seminario y diversas obligaciones que atender) para alejarme de todo, bajarle el volumen a mi chillona voz interior de exigencia y comenzar, de nuevo, a cantar a todo pulmón en el coche y en el baño. Wow. Me cayó increíble. Casi como un nuevo comenzar. El lunes, como de secundaria, a casa de una amiga a platicar de tonterías y beber cerveza (que, por cierto, no me causó molestia gastrítica alguna). Martes, miércoles y jueves me dediqué a mis labores cotidianas sonriendo con la tranquilidad de tener vacaciones mentales. El viernes vi a un amigo que quiero mucho y con el que hacía mucho no platicaba. Y el sábado fue el mejor: gran reconciliación con O., besos, apapachos y películas malas de por medio. Jóvenes, aprendamos de lo vivido. No por acercarse peligrosamente a los treinta debe uno sentirse en la obligación de tomarse la vida en serio. No hay nada serio aquí ni del otro lado. Sonrían, canten mucho y gástense el dinero que ganan (si es que tienen ya la desgracia de ganar dinero)... Un beso y hasta pronto.

5 de octubre de 2008

De pajaritos, comuniones y cerrajeros

Largo y extraño día. Se presta para fumarme un cigarro mientras lo escribo con calma, reviviéndolo. Dudo porque ya me lavé los dientes y me puse la piyama, y tengo como regla particular no fumar con la piyama puesta. A veces me lleno sin darme cuenta de reglas tácitas, molestas e inservibles. Rígidas e insalvables... Voy a fumarme un cigarro, hoy estoy harta de reglas. Listo. Inhalo y me lleno de humo. Me levanté a las 7:05 y llegué dando tumbos al baño. Me tomó unos minutos darme cuenta de que la reunión de anoche y las tres cervezas había dejado más rastros en mí que de costumbre, pero creí que con un baño desaparecerían los efectos del alcohol. Lo único peor que madrugar el domingo después de una fiesta para ir a cuidar un par de horas a tu abuelo dormido en un hospital, es enterarte que se descompuso el calentador cuando ya estás titiritando de frío y de resaca en el baño, con un pie en la regadera... Mal agüero. Me lavé los dientes, la cara, me comí un plátano y al hospital. Nada nuevo, abuelo aún inconsciente, en un estado de semi-coma. Por lo menos parecía dormir tranquilo. En la espera pronto dejé de sentir los efectos del alcohol y del sueño. A las diez me relevó mi madre y yo pude acudir a la cita semanal con mi padre y mis hermanos. Desayuno bien, baño caliente en su casa y lista para ir a la iglesia de San Judas en metro Hidalgo... extraño destino como paseo dominical, pero mi padre de pronto es devoto y quería una imagen bendita para su nueva oficina. Ahí vamos mi hermana Milena, mi hermano Eugenio, mi padre y yo. Llegamos casi al final de la misa de mediodía y me sorprendió la cantidad de gente que abarrotaba la iglesia. Aquello parecía concierto gratuito en el zócalo o la estación de metro Zócalo en sábado a cualquier hora. Compramos imágenes y veladoras y la seño vendedora nos recomendó acercarnos al altar antes del final de la misa, cuando bendicen los objetos, misión que parecía imposible. Eugenio y yo, armados de valor, comenzamos el recorrido de la iglesia, desde la entrada hasta el altar. Eugenio, de 11 años, abría camino, porque era más fácil dejar pasar a un niño entre tanta gente. A codazos y compermisos llegamos casi a medio camino cuando supe que sería imposible llegar al altar antes de que acabara la misa, y la muchedumbre nos regresara a la entrada. Y entonces, de la nada se formó una fila de personas que, como nosotros, llevaban las manos llenas de imágenes, figuritas, velas e inciensos. Ya la hicimos, pensé, esta es la fila para bendición de objetos, y de pronto avanzábamos sin problemas hacia primera fila. Eugenio iba por delante y yo le susurraba: cuando llegues, extiendes los objetos para que los rocíen con el agua bendita... En el último momento, pésimo momento, me di cuenta de que era la fila para comulgar, y recordé de pronto el año que Eugenio lleva preparando a intervalos su primera comunión, tomando catecismo, haciendo planes, imaginando el contacto con la hostia sagrada por primera vez. Sólo acerté a decirle quedito 'abre la boca' cuando llegó ante al sacerdote, y fue todo. La ilusión místico-religiosa de un niño de once años terminó abruptamente por la torpeza de su hermana mayor a la que no se le ocurrió sacarlo de la fila. Su primera comunión había pasado. Enfin, bendijeron los objetos, nos reímos de lo ocurrido y acordamos no decirle nada a su madre que podría no tomarlo tan a la ligera... Después, un recorrido por el panteón de San Felipe, recomendable para buscar nombres extraños y héroes de la patria y una breve pero positiva visita a la exposición temporal de pintura europea del Museo de San Carlos. Decidimos ir a comer a Boca del Río, ya que nuestro día estaba en Santa María la Ribera. Para no complicarnos, dejamos mi vocho en un estacionamiento público. Le pregunté al don ¿tengo que dejarle las llaves? Sí, respondió, déjelas en su coche. Yo obediente, metí la llave en el contacto y cerré el coche. Con seguro. Carajo. Otra vez me di cuenta al último momento, pésimo momento. No hay problema, llamo a la AMA y lo resuelven enseguida. Comimos, llamamos a la AMA, esperamos. Una hora, sentados en el estacionamiento. Llega el joven cerrajero, caminando. No sabía a lo que venía, no trae herramienta. Nos volvemos a sentar a esperar la herramienta, media hora, una hora. Llega la herramienta. Nos abren el vocho. Le doy 20 pesos y agradezco. Milena se encuentra un pajarito tirado en el piso justo antes de irnos. Parece que está herido o enfermo. Decide llevárselo para intentar salvarlo. Acalorados y cansados vamos de vuelta a casa por un café; ya en la cafetería intentamos darle pan al pajarito y se revuelve como diciendo que no, y de pronto muere. Extraño acontecimiento, la muerte de un pajarito callejero. Casi las 8 de la noche, me despido y me regreso a mi casa. Llego cansada y con ganas de contar en mi blog el día largo y lleno de tontería que he vivido. Una porra y un abrazo a quien haya leído esta entrada, igual de boba y larga como mi día. Saludos.

14 de septiembre de 2008

Fotografías del evento

Por fin, algunas fotos de la exposición Un Lugar Propio, en la Galería Autónoma, ENAP. Para los que no pudieron ir, espero por lo menos sus comentarios...

Texto de sala

Yo, entre emocionada y nerviosa

Mi taller, 127, en la exposición.

Visitantes

Tres buenas piezas

Una de las piezas vendidas

Uno de mis favoritos

8 de septiembre de 2008

good news, bad news

He tenido semanas de intenso trabajo con la exposición, el reinicio de actividades en el taller y también de las clases Niños T. Pero han sido buenas y alegres semanas, con buenos resultados.
Ahora se acercan días difíciles. Ayer domingo internamos a mi abuelo de urgencia, por un derrame cerebral hemorrágico progresivo. Lo que quiere decir es que su situación es grave y todos los doctores aseguran que no se recuperará. Está en un coma profundo, y cuando pude finalmente estar con él, me asombró lo diferente que luce. Tuve que buscar cerca de su cama una plaquita con su nombre para asegurarme que no me había equivocado de enfermo. Cambió la forma de sus ojos cerrados, de su nariz, de sus cejas. No le reconocí ni la cabeza ni la barba. Ni siquiera las manos son las mismas. Cuánto cambia el cuerpo de un enfermo cuando se acerca a la muerte. Apenas el viernes comí con él y lucía viejo y enfermo, pero vivo. Se parecía a él mismo. No como ahora. Aún así, junto a su cama le tomé la mano y canté y leí poesía y recé. No pareció responder a nada pero su cuerpo era caliente y el tacto de su mano era el mismo que siempre. Es un viejo fuerte y necio, mi abuelo, y creo que se irá cuando quiera irse, no antes. Así ha sido siempre. De todos modos, creo que ya se quería morir desde hacía tiempo. El mundo ya le era ajeno.
Pongo ahora una foto suya, que nos tomaron el viernes.
Se quiere a este viejito jijo.

19 de julio de 2008

Próximo cuarto de siglo

Ayer, después de dos semanas de dolores abdominales interrumpidos y mucha actividad gastrointestinal, decidí ir con una doctora. Resulta que a mis jóvenes 24 años, tengo ya uno de los males más oficinistas: gastritis-colitis-estreñimiento (al parecer siempre se dan juntos). Doctora: ¿Te estresas mucho? ¿Eres muy preocupona? Yo: Sí. D: ¿Porqué? Estás muy joven... ¿A qué te dedicas? Y: ... Pues pinto. D: ¿Y pintar no te relaja? Y: Pues sí. ... Creo que todo lo demás es lo que me estresa. Sentí que no me entendió... En fin, tengo que cambiar mis hábitos alimenticios y dejar el cigarro y el estrés. Me dio una lista de lo que puedo comer en este primer mes y cuándo y cómo. Hasta ahorita ha sido divertido intentar alimentarme así, es como llenar un cuestionario, voy palomeando opciones mentalmente: hoy ya comí tres frutas (palomita), he estado comiendo cada dos horas (palomita) y he evitado la lechuga (palomita); pero fumé dos cigarros (tache), dejé que pasara más de una hora entre que me desperté y desayuné (tache), y la próxima semana, en mi cumpleaños, pretendo beber más que vino y cerveza (tache). Por cierto que, cuando me hizo la revisión, me recomendó que cuidara mi hígado... no sé qué le habrá visto... El próximo lunes cumplo 1/4 de siglo. Reunión ligera, para celebrar, este sábado 26 en mi casa. Haciendo la lista de invitados, y recordando el fiestón del año pasado, no pude evitar sentir que en este año he perdido más amigos que en cualquier otra etapa de mi vida. No ha sido malintencionado. Pero para el éxito de esta reunión cuento sobre todo con los amigos de O. y los de Milena. Pero, en desquite, debo decir que los conozco poco pero me caen muy bien. Espero con fruición mi pequeña soirée.

8 de julio de 2008

Carlos: I miss you

Estoy sentada en mi baño, con los pies metidos en la tina de agua caliente. Tengo frío. Es martes, ha llovido estos últimos días non-stop y yo no he escrito desde hace casi dos semanas. Muchas cosas han ocurrido.

O's Parti: La fiesta estuvo bien. Me enteré que Bicho está vendiendo sus piedras en internet, aunque hoy las estuve buscando en Mercado Libre y nanai. Probé una pizza buenísima. Llevé un corto vestido rosa; as always I was overdressed, pero ni modo, me gusta disfrazarme en los momentos importantes. Me emborraché mucho, canté, me reí mucho también... aguanté como antes, no me dormí a medianoche, aunque al final de la fiesta recuerdo haberme acostado en un pasillo a dormir. Ruy se reía y me decía "no, china, aquí no, espera..." Je. It was fun. O. was happy I think. Al día siguiente recogimos, trapeamos un poco y salimos a desayunar: yo unos tacos de carnitas, O. unas quesadillas de hongos con flor. Por la tarde, comí con sus padres. Y después, la pesadilla: la pelea del siglo. No pretendo revivir detalles ahora, pero pinche sacón de onda. Nunca habíamos peleado así. Primera vez. Terrible. Se fue a su casa. Para superar una pelea así, de la que amaneces con ojos hinchados, y toda zarandeada por dentro, es necesario: A)emborracharte -y yo lo acababa de hacer-, B) irte. Mejor me fui.


Viajé a Monterrey de jueves a domingo, y en este viaje conocí también el aeropuerto de Toluca (joya) y el sonriente servicio extra-amabilísimo de volaris e interjet. No me dio miedo el avión por 1a vez en varios años, no comí cabrito, fui la única visitante en el MARCO el sábado por la mañana y me tomé todo el tiempo que me dio la gana para no pintar ni leer ni hacer nada provechoso más que pensar y poner cosas en orden dentro de mi cabecita. Pocas, realmente, pero tal vez ayudó. Dormí, comí... comí demasiado. Regresé recompuesta, contenta. Cabe recalcar también que vi más monjas juntas que las que he visto en los últimos 5 años de mi vida. Pero estuvo bien, me caen bien las monjas. Me gustan sus disfraces. Ya de vuelta, O. y yo hablamos, la tensión se rompió. El momento pasó (o así parece).

Qué bueno que no le guste leer blogs, no sé qué pensaría de esta entrada...

Esta es mi última semana de vacaciones. Aunque como ahora inicio una vida aparentemente fragmentada (la pintura por un lado, las clases a los niños por otro, mis deberes como consejera... todo sin la aparente unión que era la ENAP), en algunas áreas inicio vacaciones, en otras acabé ya, y en varias nomás no tengo, je. Pero bueno, recomenzaré a trabajar con los niños la próxima semana. La pintura, hijaeputa, no se ha dejado estas últimas semanas... better luck next time I hope.


Enfin, perdonen, ¿y ustedes? ¿cómo han estado?


(Carlos I miss you cabrón).




Retrato de Laura. 2008.