29 de diciembre de 2008
La ñoñez, caray
Extrañé este blog. Las pocas boberías que escribo cada veinticinco mil días... las extrañé. Mañana me voy a Tepoztlán un par de días. Pretendo reflexionar sobre el año, hacer lista de propósitos y demás cursilerías propias de la época y que a mí tanto me gustan. Ñoñeces. Y qué. Me gustan, me caen bien. Soy ñoña, aunque eso no me define. Me gusta pensar que el próximo año será diferente, mejor. Que seré una mejor persona y que al final entenderé un poco más el complejo marasmo que nos rodea. Me gusta pensar que la pintura me llevará a algún lado, que la vida de pronto tendrá momentos llenos de sentido, que no me ahogaré en pequeñeces y cotidianeidades (como hasta ahora ocurre a veces)... Que conoceré a más personas interesantes, que aprenderé, y que volveré a enamorarme. Ñoñeces. A veces me siento rara estando con gente. Me siento inútil y con la cabeza llena de pajaritos (aunque en el fondo yo crea que está llena de oro). A veces me asombran las personas que hablan con certeza, las personas que están seguras de lo que están seguras, aquellos que han pensado y repensado algo y han dado en algún clavo. A veces también me desesperan los que, por el contrario, pareciera que tienen un mundo tan pequeño que cualquiera en la sala puede ver sus límites menos ellos. Los que hablan y hablan y hablan y realmente no se preguntan nada. Algunos incluso dan por sentado que las cosas son como ellos las ven y las viven. Me desesperan y me asombran también. Y yo sé que, a veces, yo también soy así. Pero en este momento no, ahora estoy a la mitad de algo. Tengo certezas, aunque no pensadas y repensadas, sino sentidas e intuidas y bastante sencillas. Hay también certezas contradictorias, de todo ámbito, que no me he preocupado por darles coherencia. Pero fuera de esas certezas todo es confuso, y la confusión es la que reina. El exterior se presenta inaccesible, gigantesco, lejano e incomprensible. Una vez soñé que yo era un barco de madera. O más bien una lanchita pequeña, y estaba dándome de golpes contra una valla de madera en medio del mar. El océano inmenso, con sus olas y su movimiento, y esta lanchita perdida golpeándose contra un pedacito de valla a la mitad de la nada. Fue un sueño más bien triste. Lancha incapaz de rodear la vallita y de perderse en el mar... Todo irá bien mientras tenga un motivo para seguir empujando, creo. Mientras haya ganas y energía. Espero que el próximo año mi motivo siga siendo la pintura. Ése es mi propósito más querido. Ñoña. Y qué.
19 de diciembre de 2008
Noches de paz y de amor
14 de diciembre de 2008
Sobre la Navidad
No tengo cocina. Hace poco más de 2 años nos mudamos a esta casa y decidimos que la cocina tendría que cambiarse algún día; un año y medio después comenzamos a conversar al respecto y a idear una nueva cocina. Hace 3 meses contactamos a una arquitecta y negociamos los cambios a la casa, tiempos y precios. Y el jueves pasado llegó el primer albañil, a quitar todos los muebles de la vieja cocina y a romper el piso. Tendré dónde cocinar y comer para aproximadamente la segunda semana de enero. Mientras tanto, se debe tener reservas de agua y pan en el dormitorio por si ataca el hambre, y el resto de las comidas son de prestado. Como en la zona de construcción se encuentra también el calentador, nos hemos quedado sin agua caliente... Me estoy bañando cada dos días en casas de amigos diversos. Pero basta de intimidades.
En mi trabajo ha corrido el rumor de que en diciembre recibiremos el pago correspondiente y después, hasta marzo o abril del próximo año. Así que la crisis comienza a arreciar. Ya no se puede ni invitar un café. Tampoco estoy pintando mucho... mi carpintero me debe bastidores y no tengo dónde trabajar.
Me gusta navidad porque es un alto: se pasa la página a un nuevo año. Y esto se siente en la práctica porque ya ahora, a apenas 14 de diciembre debo dejar de hacer planes para iniciar trabajos, salir con amigos e iniciar cualquier proyecto personal, académico, profesional o de cualquier índole. Queda una semana para el inicio oficial de vacaciones, y es una semana llena de actividades para todo el mundo, así que cualquier cosa se aplaza hasta las primeras semanas de enero. Creo que sólo así no me siento obligada a hacer. Y en mi mente verdaderamente me preparo para un descanso de algunas semanas. Descanso de mi constante necesidad de planear y hacer y esperar resultados. No sé si sea así para todos... pero a mí me gusta este alto obligado.
El otro día, en el baño del consultorio de mi doctora, tomé esta foto para subirla al blog:
No sé quién haya diseñado este letrero, pero probablemente tenía poco contacto con las toallas femeninas. No sé qué es lo que la mano está arrojando, pero eso no es una toalla sanitaria...
Por otro lado, en la Cantina La Faena, que conoce quien asistió a mi cumpleaños no. 24, los azulejos de la entrada te reciben con frases populares que te hacen reflexionar. Las comparto ahora con ustedes:
No sé quién haya diseñado este letrero, pero probablemente tenía poco contacto con las toallas femeninas. No sé qué es lo que la mano está arrojando, pero eso no es una toalla sanitaria...
Por otro lado, en la Cantina La Faena, que conoce quien asistió a mi cumpleaños no. 24, los azulejos de la entrada te reciben con frases populares que te hacen reflexionar. Las comparto ahora con ustedes:
Quiero resaltar de manera especial la gran verdad que contiene el siguiente dicho. La pura sabiduría popular:
Haliburton, quien sea que fuera, conocía sobre la vida y la naturaleza de las mujeres...
Y mi favorita:
12 de diciembre de 2008
12 horas de vuelo: expo en Irrigación 104
Estimado lector:
Tengo el agrado de invitarlo a la primera expo-venta de arte que se llevará a cabo los días sábado 13 y domingo 14 de diciembre en Irrigación 104. Para su agrado y comodidad, puede ver algunas de las piezas que estarán a la venta, a precios muy accesibles:
Pintura de Liliana Ang.
Gráfica de Laura Chenillo
Gráfica de Diego Narváez
Gráfica de Roberto García-Hernández.
Gráfica de Roberto García-Hernández.
Serie de dibujos de Mauricio Carlos.
Dibujo de Mauricio Carlos.
Pintura de Silvia Andrade.
Tendremos en exclusiva obras de reconocidos talentos jóvenes, que van desde las cajas de Mauricio Carlos (cuyos precios están entre los $50 y los $200 pesos), hasta las más tradicionales disciplinas de pintura, gráfica y fotografía. Avisen a amigos y familiares, y no olviden llevar su cartera, pues pueden encontrarse justo la pieza que estaban buscando para un muy especial regalo navideño.
Los esperamos este sábado y el domingo, de las 12:00 a las 20:00, en Irrigación no. 104, colonia Irrigación.
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