3 de noviembre de 2008

Que empiece el próximo año. Este ya dio de sí.

Prendo mi último cigarro del día (no les diré que número es, porque hace mucho que rebasé los dos cigarros diarios que tanto trabajo, sudor y kilos me costó alcanzar)... y me dispongo a hacer una entrada amena, sencilla y agradablemente ilustrada por múltiples fotografías que me tomaron varias horas conectada para poder subirlas. En fin, viernes pasado, 11 de la mañana. Llego a la ENAP un poco tarde y aún así medio dormida y ma encuentro con una sorpresa sorpresa: la curva (amplio patio con pastito, para quienes no conocen la ENAP, que obtiene su nombre por la forma de la pared que lo rodea) llena de estudiantes dibujantes, y en el centro de la multitud, dos modelos desnudos con caballos. Sí sí, caballos... ¿Qué demonios...?
No había más que hacer. Reírse un rato y sentarse como tonto a dibujar así, en lo colectivo. No sé a qué maestro (de diseño, seguro...) se le ocurrió tan folcórica idea, pero fue eso, folclor puro, en una mañana cualquiera, en esta escuelita.
Poniendo punto y aparte, les comparto, por vez primera y no prometo que sea la última, algunos de los trabajos de mis alumnitos a quienes puse a realizar figuras de papel maché con el tema del día de muertos. Creí que sería buena idea explorar con materiales y el modelado y demás, pero resultó al final un proyecto tan apresurado, que quedaron sencillamente adornos para la ofrenda que se puso en el centro dif. Sin embargo, y a pesar de tan triste expectativa, me llenaron de ternura sus figuras de brujas, calabazas y demonios. Ya quisiera a veces tener su soltura y su simpleza para este tipo de proyectos.
Este fin de semana pasado, después de (once again, yeah) malentendidos con O., me fui a casa de Carlos a pasar el fin de semana. Esto de malvibrarse con el chico se está volviendo común y me está malvibrando más de lo que me gustaría. Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo -pero lo haré anyways-: después de una larga conversación sobre lo poco que nos vemos, lo mucho que O. trabaja y cómo una pareja necesita tiempo para ser pareja (aunque suene ñora, lo siento, tal vez en el fondo sí soy ñora), habíamos decidido irnos de viaje juntos -uy, romance- para celebrar un año, este fin de semana. Y pácatelas, que O. sale con que tiene que trabajar el sábado. Aunque me ofrecía irnos de sábado en la tarde a domingo, yo me desmoroné un poquito por dentro. Me negué, me confundí, me sentí sola, me fui con Carlos, que también se siente negado, confundido y solo. Tal para cual, as always. Viernes 31 de octubre. Tantos años en los que preparé fiesta tras fiesta de disfraces, con premio, sin cover, con largas listas de invitados, en cantinas, en casas. Ahora me tocó pasar la noche con mi querido, solos y borrachos, escuchando el desfile interminable de ¿me da mi calaverita? y los timbrazos interrumpiendo cada 10 minutos. It was fun, actually.
Un buen fin de semana, tranquilo. Dos películas: una cursi y la otra extraña. El piano, que yo no había visto porque cuando salió recuerdo que yo era demasiado pequeña, y que fue conversación de más de una sobremesa cómo no era una película para niños y eso que había actuado una niña, cómo era posible... Lloré y todo, mientras Carlos junto a mí con la laptop en las rodillas, se burlaba toda la película. Como se negó a verla (aunque estaba junto a mí), yo se la tenía que ir platicando. Parecíamos marido y mujer viendo la telenovela. Yo cada rato: uy, no, ya la vio el marido... ay no, cómo es posible, la pobre hija... uy, no, qué terrible lo que acaba de pasar, mira... En fin. La otra es digna también de mención por ser la película más extraña que he visto en un buen rato (y eso que ya vi la última de los Cohen, qué maravilla). Death Proof, de Tarantino. Pinche película rara... pero no puedo evitarlo, las películas de coches me prenden. Las canciones del soundtrack se me han quedado pegadas lo que va de la semana.
Esta última foto es algo de lo que estoy trabajando actualmente. Pongo una foto de la pintura como va, a la mitad, para mostrar que, como en otros terrenos, también ahí ando buscando no sé qué, confundida pero necia. Como la mudita del piano. Es mi taller, es mi lugar. Un autorretrato grande. Ya le traía ganas.
Noviembre, 2008.
Los últimos meses del año me ponen un poco de malas.

1 comentario:

Unknown dijo...

oooots usted se la paso solita en halloween y a mi me rompieron un espejo del carro y la poli nos saco 200 varos nomas por qu si...

osea que ... pura popò
bueno luego el afterparty se puso bueno pero eso, es otro cuento :P

como ha cambiado la vida caray...

jajajajajajaja seiko sobre un caballo seeeeeh ya mje habian contado de esto, pero lo tenìa que ver... es una idea sexy o yo soy una enferma??

besos