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14 de agosto de 2010

La vida, esa Bitch

Estoy cansada. El último mes y medio ha sido terriblemente pesado. El 16 de junio me separé de C. Después de haber sido mujer felizmente casada durante 10 meses exactos, nos separamos. Y bueno, no era tan feliz casada. Da igual, en ningun lado he sido muy feliz más de un par de meses. Sin embargo, había llenado mi cubeta de ilusiones y sueños. Reality hits hard. De pronto, sin casa propia, sin refugio. Sin poder pintar, sin entender lo que pasó, sin poder parar de llorar días y días. Al principio sólo pensaba en vivir sola, en un depa propio y largar a todos al demonio. Como si fuera salvavidas, me aferré a esa idea obsesivamente, y me mantuvo a flote. Busqué el departamento ideal entre lugares feos, oscuros, peligrosos, pequeños, con el clóset en la sala, o 25 cucarachas en la cocina, o las paredes color bermellón. Ninguno me acomodaba, mi idea-salvavidas comenzó a desinflarse y el agua comenzó a cubrirme. A las dos semanas de iniciar mi búsqueda encontré un buen lugar. Cuando llevé los papeles a la inmobiliaria me avisaron que esa mañana un doctor había entregado sus papeles, y que si su expediente estaba bien, el departamento sería para él. Estuvo bien, por supuesto, y el doctor firmó contrato a la semana siguiente. En la semana número 4 encontré otro depa: llevé papeles y fui rechazada. Me dejé caer y comencé a hundirme en las arenas movedizas de la depresión. No quería salir de la cama, no quería ver a nadie, sentía que había fracasado de manera rotunda. Comencé a creer que no encontraría departamento, que perdería el trabajo, que no tenía amigos ni salvación. Ante la inminente caída en picada, llamé a Graciela y volví a terapia. No me sentí mejor, volver a terapia también era un fracaso. Además, hablar de C. era increíblemente doloroso. Me habría quedado a vivir en la cama si no fuera porque mi papá me invitó a la playa. Fui porque me daba igual estar en cualquier lado, de todos modos me cubría una nube de tristeza. Un día antes de salir, me llaman de la inmobiliaria para avisarme que el doctor que me había ganado el departamento hacía dos semanas, acababa de ser transferido a provincia, y que si yo todavía estaba interesada, el depa era mío. Mi búsqueda había terminado de una forma inesperada. Yo no lo podía creer, ni contenta me puse. Algo saldrá mal, pensé y con todo y dudas, fijé fecha para firmar contrato al volver de la playa. En la playa el recuerdo de C. fue insoportable, pero más esporádico. Al volver al D.F. comencé a pisar firme. Planear la mudanza, firmar el contrato, hacer listas de lo que necesitaría para empezar a vivir sola me dieron sentido de realidad. Poco a poco me fui alegrando de tener un espacio propio. Al día siguiente de haberme mudado, cuando la vida me sonreía un poquito más que en el último mes, cené sola con mi papá. Suena mi celular y contesto pero no oigo nada. ¿Por qué no te sales?, me recomienda mi papá y me salgo a la calle para mejorar la recepción. -¿Bueno? -Sí, ¿Liliana? -Sí, ella habla. -Soy L. R., la organizadora de la Bienal Gómez Palacio. Chin, pensé, algo le pasó a mi cuadro. A principios de junio había participado en la convocatoria de la Bienal y cuando acababa de dejar a C. me avisaron que una obra había sido seleccionada. Con mucha alegría, la envié a Gómez para la exposición. -Hola L, ¿cómo estás? ¿qué pasó? -Liliana, te llamo para darte la noticia de que ganaste la Bienal. -¿Qué? -Que ganaste la Bienal. -(Unos momentos de silencio) Esta es una broma, ¿verdad? – Las manos me empiezan a temblar incontrolablemente. Escucho cómo se ríe. -No, Liliana, no es una broma. Estamos aquí reunidos con los miembros del jurado, a todos nos da mucho gusto avisarte que tu pintura ganó la Bienal. – Las manos me tiemblan aún más, la voz se me corta. -Pe..perdón, pero… no.. no entiendo, ¿es en serio?... ¿No es una broma? (…) Cuando vuelvo a la mesa, tengo que hacer un esfuerzo para dejar de temblar. Con un hilo de voz le digo a mi papá: no lo vas a creer, yo no lo creo, me llamaron de la Bienal, que gané el primer premio. Mi papá se ríe y da palmadas en la mesa, y sale del restaurante para llamar a Milena y platicarle. Mientras tanto, yo estoy llorando y no paro de temblar. No lo puedo creer, seguro es una broma, algo está mal, no puede ser. En estado de shock le aviso a mi mamá, hago planes para salir al día siguiente a Gómez para la inauguración, me levanto temprano y Milena me lleva al aeropuerto. En estado de shock me subo al avión, escribo unas palabras de agradecimiento para esa noche, y paso toda la tarde como alelada. En estado de shock contesto por teléfono una entrevista para el periódico el Siglo de Durango. El shock se me quita esa noche, cuando me dan el cheque y me toman fotos y todo el mundo me felicita y quieren conocerme y hablar conmigo. Me piden mi mail, me piden mi opinión sobre la exposición, me preguntan qué quiere decir mi pintura. Se asombran de que sea tan joven y me dicen que soy una promesa del arte. Brillo. Me olvido de C., de la tristeza y en esos momentos largo todo al demonio. Estoy realmente sorprendida: nunca esperé ganar. Vuelvo de Gómez y tengo ganas de dormir una semana entera en mi nuevo departamento. C. todavía me hace falta, mucha falta. El corazón aun me duele, pero el 90% de mi angustia se ha ido, y las ganas de pintar y ponerme a trabajar son más fuertes que nunca. La motivación está presente, y la seguridad económica también. Como C. solía decirme: China, deja de quejarte y ponte a trabajar.

4 de febrero de 2010

For you blue

I'm cold. And feeling like shit. Oh, well, ok.. just a bit blue.

29 de enero de 2010

Noticias que les debía...

Hasta ahora había mantenido silencio acerca de la difícil cadena de eventos inesperados que se apretujaron en unos cuantos meses del año pasado. Como ustedes saben, tuve un verano increíble de viajera, incluso hice algunos posts al respecto. El avión de Madrid me trajo a la realidad el martes 1 de septiembre, a las 7 de la tarde. No me imaginaba yo cuánto cambiaría todo para mí en el mes siguiente. No. 1: la despedida de Milena. Se despidió de nosotros toda la primera semana de septiembre y su avión despegó el martes 8 de septiembre, a las 12 del día. Mi hermana pequeña, Milena, se fue a hacer maestría y doctorado a la Universidad de Chicago, del 2009 al 2014. Cinco años de ausencia. Yo sabía que se iba en septiembre y ella sabía que yo estaría de viaje en verano, así que recorrió su boleto de ida para que pudiéramos encontrarnos una semana, antes de separarnos por más tiempo. It was sad and weird, at the same time it was great (for her) and we were happy. But we all knew we would miss her like crazy. And when I say "all" I mean everybody, all my sister's friends, our family, all her acquaintances here, in Mexico, her country so-far. Now, she's happy and free and a foreigner in a new place, with a new life, and new friends. Still, we miss her. ----- No. 2 La búsqueda de casa: Regresé el martes 1 de septiembre a una casa con dos ocupantes: mi mamá y mi abuela. Mi abuela vivía con nosotros desde hacía 4 meses, pero aún sin acomodarse bien por una sencilla razón: no había cuartos suficientes. Había tres: la oficina de mi mamá, su cuarto (compartido con mi abuela) y el mío. Después del mes y medio de viaje, pude ver claramente que no estábamos a gusto amontonadas así. Mi mamá y mi abuela casi se sacaban los ojos cada mañana, de modo que la primera decisión fue irme al departamento compartido que Milena dejaba y ocupar un cuarto. La segunda decisión, tomada pocas horas después, fue rentar un departamento con C., después de apenas 5 meses de noviazgo -con una separación intermedia de mes y medio, por el viaje-. Una decisión que se vio presionada por la situación externa, pero que extrañamente se sentía bien y libre. Así comenzamos la búsqueda de departamento, topándonos con los especímenes más extraños, que comparto con ustedes. Uno de los primeros, en la colonia Portales, fue el departamento octogonal: Todas las habitaciones de ese departamento eran octogonales, de modo que no se podía ubicar una cama, a menos de que la cabecera quedara esquinada: El departamento, además, se ubicaba un poco más abajo que la planta baja, de modo que media ventana estaba tapado por el nivel del piso. Otro que vimos poco después, fue el departamento al borde del precipicio.
Aquí está C., en la calle aledaña al departamento. Un tropezón en las escaleras que aparecen en la foto, podía resultar en caída libre unos 40 metros. Era una calle tan empinada como sólo he visto en Taxco... y en Xochimilco, cerca de la ENAP. De ese departamento desgraciadamente no tengo fotos, pero era una joya. También estaba en planta baja y como la calle era tan empinada, tenía en las paredes las marcas de agua, en temporada de lluvias. Se inundaba alrededor de 30 centímetros. Y, buscando buscando, finalmente encontramos el lugar perfecto. Yo ya comenzaba a desmoralizarme, pensando que nunca encontraríamos un buen lugar con nuestro presupuesto, cuando, en la colonia Nonoalco Mixcoac, entre las calles con nombres de pintores, surgió esta pequeña vecindad vieja remodelada: Esta es la entrada de la calle. Este pasillo está entre grandes casas. La vecindad está así aislada de la calle por unos 20 metros y por lo mismo es tranquila y silenciosa. No se oye más que los aviones.
Desde que vi los pasillos que conectan los diferentes departamentos me enamoré del lugar y me encantó su estilo. Pero cuando abrieron la puerta del departamento número 13 para que lo viéramos, supe que ahí quería vivir y pintar, con C.
Espacios amplios, recién pintados de blanco. Techos altos, piso viejo y padre. Cocina perfect-size para una pareja que nunca antes había cocinado en serio. También blanca, todo blanco cual paloma. En ese momento comenzó a invadirme una emoción de recién casada que aún no se me quita del todo, y que nunca pensé que experimentaría.
Al salir del departamento ya no me quería ir. Tenía ganas de hacer la mudanza ese mismo viernes. En lugar de eso, nos mudamos el martes 15 de septiembre, aprovechando que todo el DF estaría distraído en las fiestas patrias. De modo que, en 3 martes cambió el mundo para mí. El primero volví de viaje, el segundo se fue Milena y el tercero, me mudé con mi chico. ------ Para no acabar esta entrada así, dramáticamente, les comparto esta foto del Ángel de la Independencia morado, de noche.
THE END.

5 de enero de 2010

Felicidad

Viajar, despertar todos los días con C., besarlo en la nuca, visitar a Carlos y entrar a la paz de su casa, cenar queso, entrar al tibio baño matutino, leer una buena novela, dar una buena clase, recibir besos de C. en la cara, encontrar un color en la mente y mezclarlo en la paleta, escribir en mi diario, reír, caminar, descifrar un mapa, resolver un Sudoku, sentir el sol en la espalda, sentirse en paz con el mundo, un estanque con lirios, oír que C. dice te amo. Hacer una cosa bien hecha.

10 de mayo de 2009

Diez de mayo, again

Sentada en mi cocina, me termino un espresso americano helado de Starbucks, intentando no fumar más y escribir este post en menos de media hora para dormir temprano y poder mañana llegar al taller apenas haya salido el sol y llena de energía acumulada durante las últimas tres semanas. --- Ayer, en un evento sin precedentes, terminamos jugando Maratón, mi hermana, mi hermano, mi padre, C., y yo. Mi padre resultó un ñoñazo de clóset que apenas iniciado el juego nos rebasaba por más de cinco casillas y en realidad entendí que no podía ser de otra manera, porque fieles a su herencia, mis hermanos y yo somos ñoños también, y mi novio lo es un poco porque como todo el mundo sabe y ha quedado claro gracias a películas y comerciales y novelas, los ñoños se atraen entre sí. Cuando nos quedamos solos, C. me dijo: pues al final no estuvo tan terrible como yo temía, (refiriéndose a la ceremonia entera de presentación familiar). --- Sueño: Estoy en el aeropuerto porque me voy a Europa. Pero en el mostrador me dicen que hay algún error con mis boletos. Realmente ahí inicia el sueño: estoy desesperada, con el celular en la mano intentando contactar a la agente de viajes que me vendió los boletos. La habitación en la que estoy, que no asemeja un aeropuerto, es en realidad una pintura de Bacon. De color rojo intenso, con las estructuras blancas baconianas existiendo en realidad. Completamente angustiante. Busco en mi celular el nombre de la agente, pero en el directorio aparecen nombres de personas sin ningún orden, de manera aleatoria. Tardo mucho en encontrarla, y cuando por fin la localizo y llamo, por la bocina escucho fragmentos de conversaciones que he tenido con otras personas. Cuelgo e intento volver a llamar y el nombre ha desaparecido. De nuevo todo el numerito de buscarla entre gente que aparece en la pantalla al azar. Esto sucede varias veces hasta que pierdo la paciencia y comienzo a llorar, angustiada porque no me podré ir de viaje. Un señor se acerca, molesto, y comienza a importunarme por estar jugando con mi celular en un lugar público. Estoy tan molesta que en lugar de contestarle, lo empujo varias veces. Luego paso a otra habitación, otra pintura de Bacon, naranja. Es de los sueños más extraños y angustiosos que he tenido. Nunca había soñado con estar dentro de una pintura con tal intensidad. --- Pasé las semanas de la influenza como unas vacaciones obligatorias. Por primera vez en más de un año y medio, no podía ir al taller a pintar. Me traje las herramientas a mi casa y estuve pintando con modelo y al óleo. Los resultados fueron interesantes y alentadores, a pesar del calor y de las incomodidades resultantes de cambiar de lugar de trabajo, y de forma de trabajo. Pero en realidad pinté poco y viví las dos semanas como de vacaciones en mi casa, la mayor parte del tiempo viviendo una especie de luna de miel ininterrumpida con C. Veíamos películas, comíamos, salíamos a caminar, nos mirábamos a los ojos... En fin, enamorados. Me detendré aquí para no llenarlos de melosos detalles inncesarios e incomprendidos para quienes no comparten mi estado. --- 10 de mayo. De pronto, a mitad de la comida-evento-familiar-con la madre, recordé las dos entradas que publiqué hace ya un año (Se acerca el temido día... y Etcéteras), y los problemas y pendejadas que me acechaban en ese entonces. Sin planearlo demasiado, este blog ha funcionado como un registro cotidiano de mi vida. Un diario público construido a base de fragmentos, ideas, preocupaciones y sueños. Alguien me dijo hace poco "entré a tu blog, pero escribes demasiado... yo quería ver más imágenes". Esto no es visual, sino escrito. También la palabra es amiga a veces, e influenciada profundamente como estoy por El Libro de la Almohada (el libro, no la película), he convertido este espacio, en poco más de un año, en un diario continuo y fragmentado, que no necesariamente corresponde a la realidad pero que va trazando un camino virtual de quien soy. Y sin embargo resulta innecesario escribir en este blog y mucho más innecesario leerlo. Un misterio para mí por qué sigue existiendo, y sobre todo, cómo es que tengo comentarios. (Me tardé exactamente una hora en este post)

12 de abril de 2009

Happiness

Hay un desastre en mi cuarto. Hay un poco de desorden en mi vida. Y, de nuevo, comienzo a estar enamorada... Eso indica que es un buen momento para empezar. O, mejor dicho, recomenzar. Para mí, ya todo ha iniciado -cada vez hay menos primeras veces-. Claro, uno se cansa a veces, o se cae. Los hoyos negros pueden ser profundos. Oscuros. Habitados por el miedo y el dolor. Es difícil entonces saber si es cierto que se está llegando a algo. El desorden es buen principio. También es importante observar que el orden no llega de un día a otro. Importante es la paciencia, la tenacidad y la disciplina. El trabajo. En mi caso, la pintura: cotidiana, inalcanzable, llena de sin sentidos, escurridiza, celosa... Por eso y otras cosas, en este momento es necesaria también la ligereza, la elasticidad y el descanso. Volver al centro, a lo básico. Esos son los buenos principios de todo. Lograr una mezcla heterogénea, como un licuado mañanero energetizante. Seguir pintando, continuar con mi compromiso. Mañana lunes, creo que desordenaré un poco más mi cuarto. Y ahora comienzo de nuevo a estar enamorada. ¿Ya lo había dicho?

15 de marzo de 2009

Love

Hoy tengo ganas de escribir. Son casi las ganas físicas de hundir una pluma en un tintero y adquirir de pronto la capacidad de ver los pensamientos, bajo la forma de un continuo garabato negro, sobre el papel. La mecánica es ahora distinta. En Word, los pensamientos son luz en una pantalla. Creo que eso los hace más lejanos, definitivamente más difíciles de aprehender. Pero esa opinión se debe a que soy materialista de corazón: poder tocar para creer. Hoy el post es fuera de lo común. Ganas verdaderas de escribir, sobre un tema en particular. Cuando yo tenía 15 años, en mi casa contaba con conexión a Internet. Me volví fan de los chats; antes incluso de que hubiera ICQ. En la vida real, yo estaba en plena pubertad, pero era aún muy aniñada. Me vestía todavía con la ropa que me daban mi madre y mis tías, casi todos vestidos floreados y botines. En una reunión con amigas, donde se discutía la Tu del mes y algunas compartían el descubrimiento en carne propia del desarrollo corporal, yo causé risas y miradas extrañas al preguntar qué eran los jeans de los que todas hablaban. Para mí, eran pantalones de mezclilla y se reservaban sólo a los fines de semana en que salíamos de la ciudad. Ni qué hablar de los chicos. Sabía que existían, pero yo creía que se podía llamar novio a alguno sencillamente con que te gustara. (Eso también provocó risas y serios malentendidos en su momento). Sin embargo, cuando llegaba a mi casa después de la escuela y me conectaba al chat, me sentía diferente. Ahí sí conocí a los chicos. Tras intercambiar unas cuantas líneas con chicos cuyos nicks ahora me dan risa, nos jurábamos amor eterno y pasábamos tardes enteras escribiendo poemas de amor. Me sentía increíblemente orgullosa de mí misma. Todo el día en la escuela, pensaba en el novio del momento y en cuanto llegaba a casa me conectaba para chatear con él y decirle que todo el día en la escuela había pensando en él. Eran seres imaginarios. En mi mente adquirían todas las características posibles: eran los más guapos, los más tiernos, los más románticos. Imaginaba largas caminatas en parques desiertos, con conversaciones apasionantes sobre cualquier tema. Incluso yo me volvía un ser imaginado. Era mucho más atractiva, tenía el pelo largo, insoportablemente sedoso. Sabía exactamente qué decir en qué momento, y era la chica soñada por cualquier chico. De lunes a viernes, toda la tarde. Ahora, todo esto no sólo es corny, sino increíblemente irrelevante. Es casi un pasado oculto. Ahora no tiene nada que ver con el amor ni con cualquier relación establecida con el sexo opuesto; por lo menos para mí. Pero en ese entonces, lo era todo. En aquellas relaciones virtuales, extraídas del mundo de la publicidad, no cabía el dolor. Hubo algunos momentos embarazosos en que pasaba de uno a otro y ambos se juntaban en la misma sala de chat. Pero eso fue lo más cercano a una ruptura. Tampoco cabía el sexo, naturalmente. Sólo en una ocasión uno comenzó a describir lo que haría si estuviéramos juntos en ese momento (evidentemente obteniendo mucho placer al hacerlo), y me asustó tanto lo que describía que cerré la ventana inmediatamente y no volví a ese chat en un rato. Como dije antes, yo me sentía todavía una niña. No ha pasado tanto tiempo, though. Escasos diez años. El panorama de las relaciones ha cambiado notoriamente, junto con muchas otras ideas y realidades. Soy una más en las filas de los millones de seres humanos que buscan el amor real y no virtual, el contacto físico y cotidiano con otro. Tarea que pareciera sencilla por ser milenaria e instintiva, vista y vuelta a ver en todas las formas de expresión humana, aprendida desde pequeños, y una de las nobles búsquedas de nuestra vida. Pero en realidad, no resulta sencilla sino misteriosa. El dolor es uno de los hilos que la tejen. Y, por ende, aparece también el miedo, eterno entorpecedor de cualquier tarea. En realidad, me gusta creer que el amor es algo espontáneo. Para mí, no se busca. Sólo se da, si existe un terreno fértil y si eres un poco afortunado. Pero, ¿después? Y es ahí donde reside el verdadero misterio. ¿Cómo se mantiene? ¿Es cuestión de inteligencia, de karma, de líbido, o de buena voluntad? Hay algunas parejas que conozco, muy pocas en realidad, que desde afuera parece que han tenido éxito en desentrañar el misterio. Siempre he tenido ganas de preguntarles al respecto. Pero me parece una cuestión tan íntima, que aunque son buenos amigos, no me atrevo a tocar el tema. ¿Qué puede decir uno? ¿”Oye, dime cómo lo hiciste, cuéntame el secreto”? Es como una línea tomada de una comedia romántica. La intuición me dice que ese misterio está hecho de la misma materia que la vida misma. No es algo que se pueda explicar o compartir con quienes no lo han vivido. Las teorías y los consejos salen sobrando, porque nadie puede comprender lo que no puede comprender. Y tal vez, si lo mira uno bien, no hay nada ahí. Nada para comprender o explicar o compartir o teorizar o aconsejar. Puede ser que el amor sea solamente algo que pasa, que ocurre y que a veces dura más o dura menos. Que de pronto es placer y de pronto es dolor y de pronto es unión, por instantes. Y es todo.

30 de enero de 2009

Golpe

Las cosas se dieron de la siguiente manera: Estoy en el taller, tranquilamente. Recibo un mensajito de O., en el que me dice que nos podemos ver el fin de semana, como respuesta a varios mails insistentes. Se supone que nos vamos a ver para hablar, sobre lo nuestro, etc., etc... Entro en un rush emocional y le pregunto a S., le pregunto a C., las conveniencias de responderlo y cómo hacerlo. Llena de éxtasis superficial, decido salir del taller y llamarlo para quedar. Salgo corriendo en el acelere, y el tonto de M. está cortando madera justo en la puerta del taller, y trae un tablón al hombro. Nos cruzamos en la puerta de entrada y él gira y yo voy como bala y madres, me golpea accidentalmente en la cabeza, justo en la ceja izquierda, cerquita del ojo. En medio de mi situación emocional, siento clarito el golpe no de la tabla que M. trae en el hombro, sino del destino mismo. Un golpe que me dice "estúpida", por creer... por seguir creyendo... por seguir queriendo... después de meses. Me suelto a llorar. M. no se entera por qué lloro, el bobo cree que es porque me pegó accidentalmente con una tabla. Y me abraza.

13 de enero de 2009

Nonsense

Friedrich. The Monk by the Sea.
Me gusta hablar contigo por teléfono... y me desespera a la vez. Prometí ser paciente, pero no me sale muy bien. Cuando estamos al teléfono, me gustaría decirte Te Quiero, o decirte Ya No Hablemos Más, Todo Ha Terminado, para que algo pasara! Pero me doy cuenta de que a) Ese es mi signo de fuego hablando, y b) Eso precisamente No es la paciencia. Y yo quiero aprender a ser paciente... o intentarlo por lo menos. Invítame a salir.

23 de noviembre de 2008

--

Empezaré por el principio. Estoy triste, y estoy siendo honesta. O. y yo terminamos. Aparento estar bien, pero en realidad me duele mucho. Y yo sé que estaré bien, pero estoy lastimada. Esta vez yo no quería que fuera así. Nunca se entiende nada cuando acaba de ocurrir. Sólo se siente el crash.
Mi abuelo murió el lunes. Sin angustia aparente, sólo dejó de respirar. Murió irremediablemente. En mí quedan los dos sucesos extrañamente unidos en una voluta triste y un poco macabra.
Ojalá mañana me despierte temprano y sea lunes.

13 de julio de 2008

Capítulo no. 144

Los perfumes, los himnos órficos, las algalias en primera y en segunda acepción... Aquí olés a sardónica. Aquí a crisopracio. Aquí, esperá un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel de gamuza. Aquí empezás a oler a vos misma. Qué raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele un hombre. Aquí exactamente. No te muevas, dejame. Olés a jalea real, a miel en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. Hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma. Ciertos días el olor a alga se mezclaba con una cadencia más espesa, entonces yo tenía que apelar a la perversidad -pero era una perversidad palatina, entendé, un lujo de bulgaróctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna-, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando muy despacio los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo cómo su mano, sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mí mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. Entonces cesaban los perfumes, maravillosamente cesaban u todo era sabor, mordedura, jugos esenciales que corrían por la boca, la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes. Sí, en el instante de la animalidad más agachada, más cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahí se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos está temblando Aldebarán, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume alfa y omega, coquille, cunt, concha, con, coño, milenio, Armagedón, terramicina, oh callate, no empecés allá arriba tus apariencias despreciables, tus fáciles espejos. Qué silencio tu piel, qué abismos donde ruedan dados de esmeralda, cínifes y fénices y cráteres...

5 de mayo de 2008

uy, tristeza

No comments. Sólo este video. Y decir que me puse triste, muy triste. Entonces decidí desvelarme, fumar mucho y poner aquí este video cursi. El porqué me lo guardo para mí, ni pregunten.