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2 de abril de 2009

Weird times

Ir caminando por la calle con la sensación de haberse comido un martillo. O de tener un permanente dolor de cabeza insignificante. De respirar a medias. De estar harta de tener callos en los pies. Sufrir por no tener iPod. Dudar si uno debió haber estudiado mejor contaduría. En fin, cosas de todos los días...

30 de enero de 2009

Golpe

Las cosas se dieron de la siguiente manera: Estoy en el taller, tranquilamente. Recibo un mensajito de O., en el que me dice que nos podemos ver el fin de semana, como respuesta a varios mails insistentes. Se supone que nos vamos a ver para hablar, sobre lo nuestro, etc., etc... Entro en un rush emocional y le pregunto a S., le pregunto a C., las conveniencias de responderlo y cómo hacerlo. Llena de éxtasis superficial, decido salir del taller y llamarlo para quedar. Salgo corriendo en el acelere, y el tonto de M. está cortando madera justo en la puerta del taller, y trae un tablón al hombro. Nos cruzamos en la puerta de entrada y él gira y yo voy como bala y madres, me golpea accidentalmente en la cabeza, justo en la ceja izquierda, cerquita del ojo. En medio de mi situación emocional, siento clarito el golpe no de la tabla que M. trae en el hombro, sino del destino mismo. Un golpe que me dice "estúpida", por creer... por seguir creyendo... por seguir queriendo... después de meses. Me suelto a llorar. M. no se entera por qué lloro, el bobo cree que es porque me pegó accidentalmente con una tabla. Y me abraza.

13 de enero de 2009

Nonsense

Friedrich. The Monk by the Sea.
Me gusta hablar contigo por teléfono... y me desespera a la vez. Prometí ser paciente, pero no me sale muy bien. Cuando estamos al teléfono, me gustaría decirte Te Quiero, o decirte Ya No Hablemos Más, Todo Ha Terminado, para que algo pasara! Pero me doy cuenta de que a) Ese es mi signo de fuego hablando, y b) Eso precisamente No es la paciencia. Y yo quiero aprender a ser paciente... o intentarlo por lo menos. Invítame a salir.

23 de noviembre de 2008

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Empezaré por el principio. Estoy triste, y estoy siendo honesta. O. y yo terminamos. Aparento estar bien, pero en realidad me duele mucho. Y yo sé que estaré bien, pero estoy lastimada. Esta vez yo no quería que fuera así. Nunca se entiende nada cuando acaba de ocurrir. Sólo se siente el crash.
Mi abuelo murió el lunes. Sin angustia aparente, sólo dejó de respirar. Murió irremediablemente. En mí quedan los dos sucesos extrañamente unidos en una voluta triste y un poco macabra.
Ojalá mañana me despierte temprano y sea lunes.

23 de octubre de 2008

Sobre el estrés... todavía

Un ejemplo del día de hoy. Para acompañar nuestro café, E. y yo entramos a una panadería cercana a mi casa. Yo elijo una dona de chocolate. E. elige un panecillo relleno... ¿Relleno de qué?, no sabemos, el letrerito no dice. Hay que preguntarle a la señorita, propongo. E. me responde: o mejor no y que sea sorpresa. La miro con una cara de pánico auténtico por un instante. De pronto me doy cuenta de que si fuera yo sola (cuando he ido yo sola) jamás se me ocurriría, por nada del mundo, elegir un pan cuyo relleno ignoro. Pánico ante la idea. Y, después, a solas, me pregunto con tristeza: ¿De qué puede estar relleno un pan? ¿Cuál es la peor posibilidad de relleno? ¿Hay alguna que resulte en verdad aterradora?

8 de septiembre de 2008

good news, bad news

He tenido semanas de intenso trabajo con la exposición, el reinicio de actividades en el taller y también de las clases Niños T. Pero han sido buenas y alegres semanas, con buenos resultados.
Ahora se acercan días difíciles. Ayer domingo internamos a mi abuelo de urgencia, por un derrame cerebral hemorrágico progresivo. Lo que quiere decir es que su situación es grave y todos los doctores aseguran que no se recuperará. Está en un coma profundo, y cuando pude finalmente estar con él, me asombró lo diferente que luce. Tuve que buscar cerca de su cama una plaquita con su nombre para asegurarme que no me había equivocado de enfermo. Cambió la forma de sus ojos cerrados, de su nariz, de sus cejas. No le reconocí ni la cabeza ni la barba. Ni siquiera las manos son las mismas. Cuánto cambia el cuerpo de un enfermo cuando se acerca a la muerte. Apenas el viernes comí con él y lucía viejo y enfermo, pero vivo. Se parecía a él mismo. No como ahora. Aún así, junto a su cama le tomé la mano y canté y leí poesía y recé. No pareció responder a nada pero su cuerpo era caliente y el tacto de su mano era el mismo que siempre. Es un viejo fuerte y necio, mi abuelo, y creo que se irá cuando quiera irse, no antes. Así ha sido siempre. De todos modos, creo que ya se quería morir desde hacía tiempo. El mundo ya le era ajeno.
Pongo ahora una foto suya, que nos tomaron el viernes.
Se quiere a este viejito jijo.

11 de mayo de 2008

merde

Je suis triste encore. En el fondo lo que ocurre es que a veces todo me abruma. La realidad se vuelve demasiado compleja, demasiado cercana. Como mirar una pintura de Auerbach a 5 cm de distancia. (así imagino que debe ser)... Nada es claro, más que la endemoniada complejidad del entorno. Las dificultades de un aspecto se transfieren a otro porque todo está entrelazado. Acaba de sonar mi teléfono. Es O.

7 de mayo de 2008

se acerca el temible día de las madres


Ayer por la tarde pinté un pequeño retrato de O. y cual niña emocionada en el kinder, corrí a enseñárselo. Lo vi saliendo de su trabajo y ya que andábamos por ahí, me invitó a acompañarlo a ver a su amigo P. Nos fuimos a Sanborns donde cené molletes con café (sí, sí, tantos años y yo sigo pidiendo el menú estudiante...).

A mitad de la cena, de nuevo cual niña mimada de kinder, me sumí en un silencio compacto y excluyente, cuya procedencia ignoraba en ese momento. Me dio pena con O., me dio pena con P., pero no podía evitarlo. Dibujé frenética y silenciosamente el resto de la cena.

En cuanto salimos y nos despedimos de P., rompí a llorar intensamente (creo que más bien yo debería seguir en el kinder...) O. intentaba tranquilizarme y me abrazaba en silencio. Hoy amanecí con los ojos hinchados. Creo que se aproxima peligrosamente el día de las madres.

5 de mayo de 2008

uy, tristeza

No comments. Sólo este video. Y decir que me puse triste, muy triste. Entonces decidí desvelarme, fumar mucho y poner aquí este video cursi. El porqué me lo guardo para mí, ni pregunten.