26 de marzo de 2009
For good
Hoy mi conexión sí me permitió subir estas imágenes, que hace tiempo tenía ganas de compartir. (Entre trabajo y trabajo, un momentito dedicado a mis queridos lectores).
No se pierdan, por favor, la calida y el buén preció.
Ojo: el nombre del lugar se pronuncia lightning. No se confundan.
Si pierden su boleto de estacionamiento, es indispensable hacer un verbo de un sustantivo como requisito, según queda bien claro en el punto 5.
¿Y el internet?
Y mi favorito... jóvenes artistas, vamos todos a Modas Sonsire... (por lo menos nos sacarán una foto y la pondrán en la vitrina de la tienda):
Buen fin de semana.
15 de marzo de 2009
Love
Hoy tengo ganas de escribir. Son casi las ganas físicas de hundir una pluma en un tintero y adquirir de pronto la capacidad de ver los pensamientos, bajo la forma de un continuo garabato negro, sobre el papel. La mecánica es ahora distinta. En Word, los pensamientos son luz en una pantalla. Creo que eso los hace más lejanos, definitivamente más difíciles de aprehender. Pero esa opinión se debe a que soy materialista de corazón: poder tocar para creer.
Hoy el post es fuera de lo común. Ganas verdaderas de escribir, sobre un tema en particular. Cuando yo tenía 15 años, en mi casa contaba con conexión a Internet. Me volví fan de los chats; antes incluso de que hubiera ICQ. En la vida real, yo estaba en plena pubertad, pero era aún muy aniñada. Me vestía todavía con la ropa que me daban mi madre y mis tías, casi todos vestidos floreados y botines. En una reunión con amigas, donde se discutía la Tu del mes y algunas compartían el descubrimiento en carne propia del desarrollo corporal, yo causé risas y miradas extrañas al preguntar qué eran los jeans de los que todas hablaban. Para mí, eran pantalones de mezclilla y se reservaban sólo a los fines de semana en que salíamos de la ciudad. Ni qué hablar de los chicos. Sabía que existían, pero yo creía que se podía llamar novio a alguno sencillamente con que te gustara. (Eso también provocó risas y serios malentendidos en su momento). Sin embargo, cuando llegaba a mi casa después de la escuela y me conectaba al chat, me sentía diferente. Ahí sí conocí a los chicos. Tras intercambiar unas cuantas líneas con chicos cuyos nicks ahora me dan risa, nos jurábamos amor eterno y pasábamos tardes enteras escribiendo poemas de amor. Me sentía increíblemente orgullosa de mí misma. Todo el día en la escuela, pensaba en el novio del momento y en cuanto llegaba a casa me conectaba para chatear con él y decirle que todo el día en la escuela había pensando en él. Eran seres imaginarios. En mi mente adquirían todas las características posibles: eran los más guapos, los más tiernos, los más románticos. Imaginaba largas caminatas en parques desiertos, con conversaciones apasionantes sobre cualquier tema. Incluso yo me volvía un ser imaginado. Era mucho más atractiva, tenía el pelo largo, insoportablemente sedoso. Sabía exactamente qué decir en qué momento, y era la chica soñada por cualquier chico. De lunes a viernes, toda la tarde.
Ahora, todo esto no sólo es corny, sino increíblemente irrelevante. Es casi un pasado oculto. Ahora no tiene nada que ver con el amor ni con cualquier relación establecida con el sexo opuesto; por lo menos para mí. Pero en ese entonces, lo era todo. En aquellas relaciones virtuales, extraídas del mundo de la publicidad, no cabía el dolor. Hubo algunos momentos embarazosos en que pasaba de uno a otro y ambos se juntaban en la misma sala de chat. Pero eso fue lo más cercano a una ruptura. Tampoco cabía el sexo, naturalmente. Sólo en una ocasión uno comenzó a describir lo que haría si estuviéramos juntos en ese momento (evidentemente obteniendo mucho placer al hacerlo), y me asustó tanto lo que describía que cerré la ventana inmediatamente y no volví a ese chat en un rato. Como dije antes, yo me sentía todavía una niña.
No ha pasado tanto tiempo, though. Escasos diez años. El panorama de las relaciones ha cambiado notoriamente, junto con muchas otras ideas y realidades. Soy una más en las filas de los millones de seres humanos que buscan el amor real y no virtual, el contacto físico y cotidiano con otro. Tarea que pareciera sencilla por ser milenaria e instintiva, vista y vuelta a ver en todas las formas de expresión humana, aprendida desde pequeños, y una de las nobles búsquedas de nuestra vida. Pero en realidad, no resulta sencilla sino misteriosa. El dolor es uno de los hilos que la tejen. Y, por ende, aparece también el miedo, eterno entorpecedor de cualquier tarea. En realidad, me gusta creer que el amor es algo espontáneo. Para mí, no se busca. Sólo se da, si existe un terreno fértil y si eres un poco afortunado. Pero, ¿después? Y es ahí donde reside el verdadero misterio. ¿Cómo se mantiene? ¿Es cuestión de inteligencia, de karma, de líbido, o de buena voluntad? Hay algunas parejas que conozco, muy pocas en realidad, que desde afuera parece que han tenido éxito en desentrañar el misterio. Siempre he tenido ganas de preguntarles al respecto. Pero me parece una cuestión tan íntima, que aunque son buenos amigos, no me atrevo a tocar el tema. ¿Qué puede decir uno? ¿”Oye, dime cómo lo hiciste, cuéntame el secreto”? Es como una línea tomada de una comedia romántica. La intuición me dice que ese misterio está hecho de la misma materia que la vida misma. No es algo que se pueda explicar o compartir con quienes no lo han vivido. Las teorías y los consejos salen sobrando, porque nadie puede comprender lo que no puede comprender.
Y tal vez, si lo mira uno bien, no hay nada ahí. Nada para comprender o explicar o compartir o teorizar o aconsejar. Puede ser que el amor sea solamente algo que pasa, que ocurre y que a veces dura más o dura menos. Que de pronto es placer y de pronto es dolor y de pronto es unión, por instantes. Y es todo.
10 de marzo de 2009
Siesta del sábado 7 de marzo
Estaba en una plática con un científico, que me decía que cada vez era más difícil que una mujer se embarazara porque el comportamiento de los óvulos y espermatozoides estaba cambiando. Ahora, cuando un espermatozoide llegaba al óvulo, en lugar de introducirse en él, se detenía en seco frente al óvulo. Se quitaba la cabecita, y muy amablemente se la extendía al óvulo diciendo: tome usted, señorita.
Me reí muchísimo al despertar.
7 de marzo de 2009
Sade
Hoy salí tempranísimo de mi casa para dar las clases habituales de sábado 9 a.m. Medio dormida aún, desayuné, me lavé los dientes y la cara, y a las carreras tomé algunas revistas para leer si la concentración infantil lo permitía. De pasada tomé del buró mi libro actual, Mishima o la visión del vacío, de M. Yourcenar.
Ya en el salón de clases, en un momentito de descanso, abrí mi mochila para continuar mi lectura y oh sorpresa, en lugar de Yourcenar me había traído al Marqués de Sade... me dio un ataque de risa instantáneo, imaginando la perversidad de llevar a Sade a una clase de niños de 7 años...
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Estoy iniciando una serie de pinturas para la exposición colectiva que se está armando en el taller, y que, sin nos aceptan en los espacios solicitados, avisaré en el presente blog.
Se trata de desnudos en formato cuadrado, de 150x150 cm. La primera aún no está terminada, pero posteo la foto de la pieza en cuestión...
En fin, las fotos no tienen muy buena calidad, pero permiten tener una idea de la pieza.
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Recomiendo ampliamente el post del sábado 7 de marzo del blog de mi amigo Bob. Sobre todo la primera parte. Me parece que explora el sentir del citadino actual, ante la amenaza del 2010 que se acerca, y cuya tradición de 200 años nadie ignora.
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Aprovecho para agradecer todas las recomendaciones musicales. Iré posteando mis comentarios poco a poco. Comenzando por Cat Power, que por cierto ya conocía porque no sé quién me dejó todo The Greatest en mi iTunes. Me gusta, y también me arrulla un poquito.
Creo que es todo, por hoy.
1 de marzo de 2009
Dimanche
Se ha arreglado mi computadora. Era cierto lo comentado, fue de fácil arreglo. Simple compra de piezas y re-ensamblaje. Al final me pregunté en silencio de dónde habrían sacado las piezas de refacción... espero de corazón que no sean fruto de algún ilícito (pero el bajo precio me da cuenta de la poca probabilidad de mis esperanzas).
Mañana empieza una nueva semana. En esta que pasó se arregló mi computadora, me regalaron un reloj y un vestido, pude jugar por primera vez dígalo con mímica con relativo éxito, me desvelé, regresé a la concentración en la pintura, hice varios mapas mentales, llamé por su nombre a 150 niños, menté madres en el tráfico, pagué mis impuestos, asistí a una sesión de la comisión de difusión cultural, di largos consejos sobre pintura por medio de facebook, recibí consejos sobre pintura de viva voz, me regañé muchas veces, divagué por sombríos estados anímicos, recordé viejas relaciones y rupturas, dormí una siesta de cuatro horas, vi una película llamada Gritos y Susurros que me dejó un par de horas intranquila, sentí la respiración de Muca al amanecer, lloré dos veces, visité a una amiga enferma, tuve algunos sueños macabros, me enteré de la muerte de un antiguo profesor, recibí dos bolsas de regalo con series de TV unam, hice algunos exámenes de conciencia, avancé en la lectura de la biblia, llené formatos burocráticos, mandé más de 15 mensajes por celular en un día, le di un mapa a bob, recomencé una pintura, me sentí agotada algunas veces, me compré dos libros de arte, me perdí dos exposiciones que quería ver y asistí a unos ejercicios escénicos que me conmovieron mucho.
Quería ponerles unas imágenes, pero esta conexión a internet no me deja. Me conformo con tener de nueva cuenta la compu. Y espero que ustedes se conformen con el script de mi película favorita. ¿Alguien quiere verla?
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