Dejé pasar algunos días para darles la oportunidad de comentar sobre el dibujo del niño, que a mí en lo personal me pareció gran idea... pero al parecer no hubo mucho entusiasmo de parte de los dos lectores que tengo... (gracias Liz).
En fin, el sábado pasado fue la fiesta de cumpleaños de Milena. Momentos después de haber enviado la invitación por Facebook, se arrepintió de estar organizando una fiesta y le entró el conocido ataque de nadie-vendrá-a-mi-fiesta. De modo que tomé cartas en el asunto y le ayudé a planearla, a conseguir la música (gracias Lola) y a enviar mensajitos de última hora a los invitados olvidadizos
A la hora justa estaba todo listo, menos yo que salí del baño con toalla en la cabeza ya cuando había algunos invitados paseándose con chela en mano y preguntando quién era la exhibicionista. Todo salió rebien. Mucha gente, mucha chela, buena música y buena onda. Y, como era de esperarse, llegaron los colados. Como bien lo dice Chava Flores, en toda fiesta "popof" termina por haber varios invitados que vinieron "con José". Fue el caso del sábado pasado. Al principio me alarmé un poco, entraron 4 cuyas caras denunciaban ya un cierto estado etílico. Sin embargo estuvieron pocos minutos y se fueron. Volvieron al cabo de un rato con otros dos güeyes y con dos sixes. Para mis adentros pensé, cualquiera que llegue con chupe a una fiesta da buena señal y me tranquilicé. Bailamos, bebimos, y bailamos un poco más. Las ochenteras canciones de Lola quedaban increíbles con el tono de la fiesta. Tono que se rompió un poco cuando la anfitriona y una servidora, en el paroxismo de la emoción, comenzaron a pedir cumbias. Pero todo se salvó y la banda siguió bailando.
La verdad, yo nunca me enteré de cuándo comenzaron a llegar más amigos de los colados. Yo veía que hablaban con más y más gente y pensaba, qué bien, están haciendo amigos... En fin, de pronto, entrada ya la madrugada, cuando muchos habían partido, uno de los colados que evidentemente se pasó en la bebida, tuvo connatos de volver el estómago en la sala. Inmediatamente fue llevado al baño sin que la casa sufriera mayor percance. Mientras el joven volvía y revolvía todo en el baño, auxiliado por el siempre maravilloso Ever, yo me encontré con una chica colada esperándolo en el pasillo. Bueno, le dije, pues ojalá tu amigo se componga, denle unos minutos para que se sienta bien, pero en cuanto pueda salir del baño, pues, más bien... (y dejé los puntos suspensivos, mirándola fijamente). Ella captó, sin duda, porque me respondió, sí, sí, abriles que ya es mayo. Eso, dije yo, y me regresé a la sala
El joven se recompuso y salió; y todos los colados se comenzaron a poner los suéteres y muchas gracias por la fiesta, y a despedirse de beso y todo y de pronto se fueron. Hasta ese momento me di cuenta de que eran como 15. Cuando se fueron, se llevaron la fiesta. Nos quedamos tres gatos en la parti, con música ochentera a todo volumen.
Los Colados
PD. Cuando se fueron, esperamos junto al interfón para abrirles la puerta de entrada del edificio... no llegaron a la puerta: había otra fiesta en el primer piso... jeje.
1 comentario:
jijjiji jojojo
yo fui a una fiesta de colada la semana pasada y estuvo bien feo por que se perdio una camara y un ipod de los anfitriones y que mal pedo por que la dueña de la casa me miraba feito pero como mi noviecito si es su amigui ya no pasò a mayores pero ps que mal plan no??
que bueno que se la pasaron chido en lo de Mil , ya no pude caer, andaba en mi primera cita con mi novio jiji jojo
besos
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