29 de noviembre de 2008
Clips
Quería subir unas fotos.
Este blog no me deja.
Será suficiente platicar que en el árbol navideño de las oficinas de la ENAP, las esferas están colgadas con un clip. (Nota mental: subir la foto pronto).
23 de noviembre de 2008
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Empezaré por el principio. Estoy triste, y estoy siendo honesta. O. y yo terminamos. Aparento estar bien, pero en realidad me duele mucho. Y yo sé que estaré bien, pero estoy lastimada. Esta vez yo no quería que fuera así. Nunca se entiende nada cuando acaba de ocurrir. Sólo se siente el crash.
Mi abuelo murió el lunes. Sin angustia aparente, sólo dejó de respirar. Murió irremediablemente. En mí quedan los dos sucesos extrañamente unidos en una voluta triste y un poco macabra.
Ojalá mañana me despierte temprano y sea lunes.
21 de noviembre de 2008
¿Quién quiere una vacuna que le cambie la vida?
Milena ya se mudó. Ya tiene luz, gas y muebles, y desde hace dos semanas duerme feliz bajo un techo distinto, suyo, elegido al fin. Y lindo, además. Yo tengo tantas cosas que contar en estas dos semanas, que no me bastará con un posteo. Contaré una aventura por post.
Viernes 7 de noviembre:
Tras varios meses de no respirar bien, con una especie de gripa discontinua pero presente siempre, decidí finalmente ir a la otorrina. Sorpresa: soy alérgica. ¿Qué se puede hacer en esos casos, doctora? El tratamiento es el siguiente, se hace un examen de alergenos para ver a qué resultas alérgica, y con base en los resultados se te hace una vacuna personalizada, después viene una aplicación semanal de la vacuna, durante un año. Yo pienso: ok, no lo creo, eso no ocurrirá nunca. Pero antes de poder agradecerle su atención y pedirle un medicamento cualquiera para poder respirar aunque sea durante una semana, se me adelanta: Pero ser alérgico involucra más que sólo estornudar cada rato, no respirar bien afecta cada esfera de tu vida. Por ejemplo, como tu cerebro no se está oxigenando lo suficiente, por las noches no descansas, por lo que probablemente siempre estás cansada y no tienes ganas de ir a ningún lado... (ante este comentario abro los ojos y las orejas... cierto...) Por ende, como siempre estás cansada, seguro siempre estás de mal humor... a los alérgicos se los reconoce fácilmente porque tienen un caracter terrible, difícil de soportar para quienes los rodean (ahí sí ya no dudo, este speech se dirige a mí... claro, digo yo boquiabierta, ahora entiendo muchas cosas...) Pero esto no es todo: una alergia es una intoxicación del organismo ante cualquier sustancia, cuando estás intoxicada permanentemente, tus defensas están bajas y todo te afecta más. Generalmente síntomas como éstos: cansancio, defensas bajas, malhumor, se asocian con el estrés; probablemente tu llevas un tiempo creyendo que tienes problemas de estrés y resulta que en realidad se trata de una sencilla alergia que se quita fácilmente con una vacuna... Ahí si me compró. No es necesario que diga más, le dije yo muy segura, quiero hacerme el examen ese y la vacuna semanal y empezar ahora mismo. La doctora sonriendo me dijo, no te arrepentirás, ya verás, esto te cambiará la vida...
Qué lujo. Poder comprar una vacuna y cambiar así de fácil de vida... jajaja. Mis respetos para la doctora y su veta de vendedora. En cinco minutos me convenció. Ya me hizo el examen y ayer fue mi primera aplicación de la vacuna. Esto del cambio de vida no es tan inmediato como me lo prometió... pero en fin, si me voy a inyectar durante un año, bien puedo darle de plazo un par de meses para empezar a cambiar de carácter...
3 de noviembre de 2008
Milena se sube a un camión de mudanza
El próximo sábado. Quien quiera venir, invitadísimo (partiremos de Danubio a las 2 de la tarde por ahí, con destino a la Roma). Será una mudanza rápida, limpia y feliz. Sobre todo para Milenito, que entre el contrato de la luz y la búsqueda desaforada de una estufa barata no para. Por cierto, quien sepa de alguna, avísenos, no?
Y el domingo por la mañana, en equipo explorador junto con el Bicho, iremos a la Lagunilla. Entre muebles y ropa pasaremos toda la mañana. También, ¿alguien se apunta?
Que empiece el próximo año. Este ya dio de sí.
Prendo mi último cigarro del día (no les diré que número es, porque hace mucho que rebasé los dos cigarros diarios que tanto trabajo, sudor y kilos me costó alcanzar)... y me dispongo a hacer una entrada amena, sencilla y agradablemente ilustrada por múltiples fotografías que me tomaron varias horas conectada para poder subirlas. En fin,
viernes pasado, 11 de la mañana. Llego a la ENAP un poco tarde y aún así medio dormida y ma encuentro con una sorpresa sorpresa: la curva (amplio patio con pastito, para quienes no conocen la ENAP, que obtiene su nombre por la forma de la pared que lo rodea) llena de estudiantes dibujantes, y en el centro de la multitud, dos modelos desnudos con caballos. Sí sí, caballos...
¿Qué demonios...?
No había más que hacer. Reírse un rato y sentarse como tonto a dibujar así, en lo colectivo. No sé a qué maestro (de diseño, seguro...) se le ocurrió tan folcórica idea, pero fue eso, folclor puro, en una mañana cualquiera, en esta escuelita.
Poniendo punto y aparte, les comparto, por vez primera y no prometo que sea la última, algunos de los trabajos de mis alumnitos a quienes puse a realizar figuras de papel maché con el tema del día de muertos. Creí que sería buena idea explorar con materiales y el modelado y demás, pero resultó al final un proyecto tan apresurado, que quedaron sencillamente adornos para la ofrenda que se puso en el centro dif. Sin embargo, y a pesar de tan triste expectativa, me llenaron de ternura sus figuras de brujas, calabazas y demonios. Ya quisiera a veces tener su soltura y su simpleza para este tipo de proyectos.
Este fin de semana pasado, después de (once again, yeah) malentendidos con O., me fui a casa de Carlos a pasar el fin de semana. Esto de malvibrarse con el chico se está volviendo común y me está malvibrando más de lo que me gustaría. Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo -pero lo haré anyways-: después de una larga conversación sobre lo poco que nos vemos, lo mucho que O. trabaja y cómo una pareja necesita tiempo para ser pareja (aunque suene ñora, lo siento, tal vez en el fondo sí soy ñora), habíamos decidido irnos de viaje juntos -uy, romance- para celebrar un año, este fin de semana. Y pácatelas, que O. sale con que tiene que trabajar el sábado. Aunque me ofrecía irnos de sábado en la tarde a domingo, yo me desmoroné un poquito por dentro. Me negué, me confundí, me sentí sola, me fui con Carlos, que también se siente negado, confundido y solo. Tal para cual, as always. Viernes 31 de octubre. Tantos años en los que preparé fiesta tras fiesta de disfraces, con premio, sin cover, con largas listas de invitados, en cantinas, en casas. Ahora me tocó pasar la noche con mi querido, solos y borrachos, escuchando el desfile interminable de ¿me da mi calaverita? y los timbrazos interrumpiendo cada 10 minutos. It was fun, actually.
Un buen fin de semana, tranquilo. Dos películas: una cursi y la otra extraña. El piano, que yo no había visto porque cuando salió recuerdo que yo era demasiado pequeña, y que fue conversación de más de una sobremesa cómo no era una película para niños y eso que había actuado una niña, cómo era posible... Lloré y todo, mientras Carlos junto a mí con la laptop en las rodillas, se burlaba toda la película. Como se negó a verla (aunque estaba junto a mí), yo se la tenía que ir platicando. Parecíamos marido y mujer viendo la telenovela. Yo cada rato: uy, no, ya la vio el marido... ay no, cómo es posible, la pobre hija... uy, no, qué terrible lo que acaba de pasar, mira... En fin. La otra es digna también de mención por ser la película más extraña que he visto en un buen rato (y eso que ya vi la última de los Cohen, qué maravilla). Death Proof, de Tarantino. Pinche película rara... pero no puedo evitarlo, las películas de coches me prenden. Las canciones del soundtrack se me han quedado pegadas lo que va de la semana.
Esta última foto es algo de lo que estoy trabajando actualmente. Pongo una foto de la pintura como va, a la mitad, para mostrar que, como en otros terrenos, también ahí ando buscando no sé qué, confundida pero necia. Como la mudita del piano. Es mi taller, es mi lugar. Un autorretrato grande. Ya le traía ganas.
Los últimos meses del año me ponen un poco de malas.
23 de octubre de 2008
Sobre el estrés... todavía
Un ejemplo del día de hoy. Para acompañar nuestro café, E. y yo entramos a una panadería cercana a mi casa. Yo elijo una dona de chocolate. E. elige un panecillo relleno... ¿Relleno de qué?, no sabemos, el letrerito no dice. Hay que preguntarle a la señorita, propongo. E. me responde: o mejor no y que sea sorpresa. La miro con una cara de pánico auténtico por un instante. De pronto me doy cuenta de que si fuera yo sola (cuando he ido yo sola) jamás se me ocurriría, por nada del mundo, elegir un pan cuyo relleno ignoro. Pánico ante la idea.
Y, después, a solas, me pregunto con tristeza: ¿De qué puede estar relleno un pan? ¿Cuál es la peor posibilidad de relleno? ¿Hay alguna que resulte en verdad aterradora?
19 de octubre de 2008
Domingo 10 pm, no hay mejor momento para postear
El fin de semana pasado resultó extrañísimo y casi casi neurótico con un viernes electrificado, una reunión sin alcohol el sábado, una cortada que sangró profusamente el domingo y un inicio de semana con los ojos hinchados por una súper infección que aprovechó las bajas defensas causadas por el estrés. Después de tan escandaloso despliegue de señales, capté la indirecta de que algo no va bien en esta vida que yo llamo mía. El conjunto de actividades rutinarias comienza a hacer mella en mis defensas y en mi mente. Olvidé decirlo, viernes y domingo adornados por tristes peleas con O. The same argument, con dos días de diferencia. Sad.
Así que decidí decir "Alto" y tomar cartas en el asunto. Primero, hablé con mi tutora (can't find a better word) del Seminario de Pintura que estoy tomando. Le platiqué el papel, cada vez más importante, que está jugando el estrés en mi vida. Fue tanto para avisarle que relajaría mi esquema de trabajo un poco como para pedirle consejo personal. Su visión, más sabia y experimentada que la mía, me fue de ayuda. La edad, China. Salir de la carrera, querer tenerlo todo ya: el trabajo, la independencia, la madurez en las relaciones, la seguridad... brief, la adultez. Y eso, China, no se consigue de un semestre a otro. Resultado: no me había dado cuenta de que no por salir de la carrera automáticamente deja uno de lado la pendejez post-post-adolescente (¿debería acaso añadirle otro post-?)...
Así que me eché para atrás, crucé los brazos y respiré bien hondo... esta semana. Unas vacaciones mentales (no puedo hacer unas reales, porque sí tengo trabajo, seminario y diversas obligaciones que atender) para alejarme de todo, bajarle el volumen a mi chillona voz interior de exigencia y comenzar, de nuevo, a cantar a todo pulmón en el coche y en el baño. Wow. Me cayó increíble. Casi como un nuevo comenzar. El lunes, como de secundaria, a casa de una amiga a platicar de tonterías y beber cerveza (que, por cierto, no me causó molestia gastrítica alguna). Martes, miércoles y jueves me dediqué a mis labores cotidianas sonriendo con la tranquilidad de tener vacaciones mentales. El viernes vi a un amigo que quiero mucho y con el que hacía mucho no platicaba. Y el sábado fue el mejor: gran reconciliación con O., besos, apapachos y películas malas de por medio.
Jóvenes, aprendamos de lo vivido. No por acercarse peligrosamente a los treinta debe uno sentirse en la obligación de tomarse la vida en serio. No hay nada serio aquí ni del otro lado. Sonrían, canten mucho y gástense el dinero que ganan (si es que tienen ya la desgracia de ganar dinero)...
Un beso y hasta pronto.
11 de octubre de 2008
Not much
Sábado 8:50 pm.
Los días no han dejado de ser extraños. Ayer viernes el aire se revelaba cargado de emociones. Esos días de tensión perceptible, de pensamientos casi eléctricos, cuyo origen se desconoce. Días en los que -no sé si les pase, o si conozcan a alguien a quien le pase- cualquier cosa desencadena el llanto. And I really mean cualquier cosa. Ah, sí, lo olvidaba, estoy en mis días, eso también creo que cuenta. Pero no creo que sea el único factor. Ayer más de uno tenía los nervios de punta.
Hoy tengo una pequeña reunión, que sabe más a junta de trabajo, no sé por qué, en mi casa. Vendrá la gente de mi taller. A ver qué resulta (tengo ya el agua caliente para los tés, el refri vacío de cerveza...)
Me voy.
5 de octubre de 2008
De pajaritos, comuniones y cerrajeros
Largo y extraño día. Se presta para fumarme un cigarro mientras lo escribo con calma, reviviéndolo. Dudo porque ya me lavé los dientes y me puse la piyama, y tengo como regla particular no fumar con la piyama puesta. A veces me lleno sin darme cuenta de reglas tácitas, molestas e inservibles. Rígidas e insalvables... Voy a fumarme un cigarro, hoy estoy harta de reglas. Listo. Inhalo y me lleno de humo.
Me levanté a las 7:05 y llegué dando tumbos al baño. Me tomó unos minutos darme cuenta de que la reunión de anoche y las tres cervezas había dejado más rastros en mí que de costumbre, pero creí que con un baño desaparecerían los efectos del alcohol. Lo único peor que madrugar el domingo después de una fiesta para ir a cuidar un par de horas a tu abuelo dormido en un hospital, es enterarte que se descompuso el calentador cuando ya estás titiritando de frío y de resaca en el baño, con un pie en la regadera... Mal agüero. Me lavé los dientes, la cara, me comí un plátano y al hospital. Nada nuevo, abuelo aún inconsciente, en un estado de semi-coma. Por lo menos parecía dormir tranquilo. En la espera pronto dejé de sentir los efectos del alcohol y del sueño.
A las diez me relevó mi madre y yo pude acudir a la cita semanal con mi padre y mis hermanos. Desayuno bien, baño caliente en su casa y lista para ir a la iglesia de San Judas en metro Hidalgo... extraño destino como paseo dominical, pero mi padre de pronto es devoto y quería una imagen bendita para su nueva oficina. Ahí vamos mi hermana Milena, mi hermano Eugenio, mi padre y yo. Llegamos casi al final de la misa de mediodía y me sorprendió la cantidad de gente que abarrotaba la iglesia. Aquello parecía concierto gratuito en el zócalo o la estación de metro Zócalo en sábado a cualquier hora. Compramos imágenes y veladoras y la seño vendedora nos recomendó acercarnos al altar antes del final de la misa, cuando bendicen los objetos, misión que parecía imposible. Eugenio y yo, armados de valor, comenzamos el recorrido de la iglesia, desde la entrada hasta el altar. Eugenio, de 11 años, abría camino, porque era más fácil dejar pasar a un niño entre tanta gente. A codazos y compermisos llegamos casi a medio camino cuando supe que sería imposible llegar al altar antes de que acabara la misa, y la muchedumbre nos regresara a la entrada. Y entonces, de la nada se formó una fila de personas que, como nosotros, llevaban las manos llenas de imágenes, figuritas, velas e inciensos. Ya la hicimos, pensé, esta es la fila para bendición de objetos, y de pronto avanzábamos sin problemas hacia primera fila. Eugenio iba por delante y yo le susurraba: cuando llegues, extiendes los objetos para que los rocíen con el agua bendita... En el último momento, pésimo momento, me di cuenta de que era la fila para comulgar, y recordé de pronto el año que Eugenio lleva preparando a intervalos su primera comunión, tomando catecismo, haciendo planes, imaginando el contacto con la hostia sagrada por primera vez. Sólo acerté a decirle quedito 'abre la boca' cuando llegó ante al sacerdote, y fue todo. La ilusión místico-religiosa de un niño de once años terminó abruptamente por la torpeza de su hermana mayor a la que no se le ocurrió sacarlo de la fila. Su primera comunión había pasado.
Enfin, bendijeron los objetos, nos reímos de lo ocurrido y acordamos no decirle nada a su madre que podría no tomarlo tan a la ligera... Después, un recorrido por el panteón de San Felipe, recomendable para buscar nombres extraños y héroes de la patria y una breve pero positiva visita a la exposición temporal de pintura europea del Museo de San Carlos. Decidimos ir a comer a Boca del Río, ya que nuestro día estaba en Santa María la Ribera. Para no complicarnos, dejamos mi vocho en un estacionamiento público. Le pregunté al don ¿tengo que dejarle las llaves? Sí, respondió, déjelas en su coche. Yo obediente, metí la llave en el contacto y cerré el coche. Con seguro. Carajo. Otra vez me di cuenta al último momento, pésimo momento. No hay problema, llamo a la AMA y lo resuelven enseguida. Comimos, llamamos a la AMA, esperamos. Una hora, sentados en el estacionamiento. Llega el joven cerrajero, caminando. No sabía a lo que venía, no trae herramienta. Nos volvemos a sentar a esperar la herramienta, media hora, una hora. Llega la herramienta. Nos abren el vocho. Le doy 20 pesos y agradezco. Milena se encuentra un pajarito tirado en el piso justo antes de irnos. Parece que está herido o enfermo. Decide llevárselo para intentar salvarlo. Acalorados y cansados vamos de vuelta a casa por un café; ya en la cafetería intentamos darle pan al pajarito y se revuelve como diciendo que no, y de pronto muere. Extraño acontecimiento, la muerte de un pajarito callejero.
Casi las 8 de la noche, me despido y me regreso a mi casa. Llego cansada y con ganas de contar en mi blog el día largo y lleno de tontería que he vivido. Una porra y un abrazo a quien haya leído esta entrada, igual de boba y larga como mi día.
Saludos.
14 de septiembre de 2008
Fotografías del evento
8 de septiembre de 2008
good news, bad news
He tenido semanas de intenso trabajo con la exposición, el reinicio de actividades en el taller y también de las clases Niños T. Pero han sido buenas y alegres semanas, con buenos resultados.
Ahora se acercan días difíciles. Ayer domingo internamos a mi abuelo de urgencia, por un derrame cerebral hemorrágico progresivo. Lo que quiere decir es que su situación es grave y todos los doctores aseguran que no se recuperará. Está en un coma profundo, y cuando pude finalmente estar con él, me asombró lo diferente que luce. Tuve que buscar cerca de su cama una plaquita con su nombre para asegurarme que no me había equivocado de enfermo. Cambió la forma de sus ojos cerrados, de su nariz, de sus cejas. No le reconocí ni la cabeza ni la barba. Ni siquiera las manos son las mismas. Cuánto cambia el cuerpo de un enfermo cuando se acerca a la muerte. Apenas el viernes comí con él y lucía viejo y enfermo, pero vivo. Se parecía a él mismo. No como ahora. Aún así, junto a su cama le tomé la mano y canté y leí poesía y recé. No pareció responder a nada pero su cuerpo era caliente y el tacto de su mano era el mismo que siempre. Es un viejo fuerte y necio, mi abuelo, y creo que se irá cuando quiera irse, no antes. Así ha sido siempre. De todos modos, creo que ya se quería morir desde hacía tiempo. El mundo ya le era ajeno.
Pongo ahora una foto suya, que nos tomaron el viernes.
Se quiere a este viejito jijo.
31 de agosto de 2008
Exposición
24 de julio de 2008
19 de julio de 2008
Próximo cuarto de siglo
Ayer, después de dos semanas de dolores abdominales interrumpidos y mucha actividad gastrointestinal, decidí ir con una doctora. Resulta que a mis jóvenes 24 años, tengo ya uno de los males más oficinistas: gastritis-colitis-estreñimiento (al parecer siempre se dan juntos).
Doctora: ¿Te estresas mucho? ¿Eres muy preocupona?
Yo: Sí.
D: ¿Porqué? Estás muy joven... ¿A qué te dedicas?
Y: ... Pues pinto.
D: ¿Y pintar no te relaja?
Y: Pues sí. ... Creo que todo lo demás es lo que me estresa.
Sentí que no me entendió... En fin, tengo que cambiar mis hábitos alimenticios y dejar el cigarro y el estrés. Me dio una lista de lo que puedo comer en este primer mes y cuándo y cómo. Hasta ahorita ha sido divertido intentar alimentarme así, es como llenar un cuestionario, voy palomeando opciones mentalmente: hoy ya comí tres frutas (palomita), he estado comiendo cada dos horas (palomita) y he evitado la lechuga (palomita); pero fumé dos cigarros (tache), dejé que pasara más de una hora entre que me desperté y desayuné (tache), y la próxima semana, en mi cumpleaños, pretendo beber más que vino y cerveza (tache).
Por cierto que, cuando me hizo la revisión, me recomendó que cuidara mi hígado... no sé qué le habrá visto...
El próximo lunes cumplo 1/4 de siglo. Reunión ligera, para celebrar, este sábado 26 en mi casa. Haciendo la lista de invitados, y recordando el fiestón del año pasado, no pude evitar sentir que en este año he perdido más amigos que en cualquier otra etapa de mi vida. No ha sido malintencionado. Pero para el éxito de esta reunión cuento sobre todo con los amigos de O. y los de Milena. Pero, en desquite, debo decir que los conozco poco pero me caen muy bien.
Espero con fruición mi pequeña soirée.
16 de julio de 2008
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