23 de octubre de 2008

Sobre el estrés... todavía

Un ejemplo del día de hoy. Para acompañar nuestro café, E. y yo entramos a una panadería cercana a mi casa. Yo elijo una dona de chocolate. E. elige un panecillo relleno... ¿Relleno de qué?, no sabemos, el letrerito no dice. Hay que preguntarle a la señorita, propongo. E. me responde: o mejor no y que sea sorpresa. La miro con una cara de pánico auténtico por un instante. De pronto me doy cuenta de que si fuera yo sola (cuando he ido yo sola) jamás se me ocurriría, por nada del mundo, elegir un pan cuyo relleno ignoro. Pánico ante la idea. Y, después, a solas, me pregunto con tristeza: ¿De qué puede estar relleno un pan? ¿Cuál es la peor posibilidad de relleno? ¿Hay alguna que resulte en verdad aterradora?

3 comentarios:

Bob dijo...

Nunca había escuchado la palabra "Panecillo" fuera de una caricatura traducida antes de este siglo... si el mesero la usó seguro es bien puto, o si todo el establecimiento la ostenta en su menú, futs, putísimos esos.

Unknown dijo...

jajajaja podria estar relleno de caca?? como los bomboncitos rellenos de caca legendarios en la familia de carmela??

Unknown dijo...

jajajajaja algunas cosas no cambian, como mis temas de conversacion favoritos :P