23 de octubre de 2008
Sobre el estrés... todavía
Un ejemplo del día de hoy. Para acompañar nuestro café, E. y yo entramos a una panadería cercana a mi casa. Yo elijo una dona de chocolate. E. elige un panecillo relleno... ¿Relleno de qué?, no sabemos, el letrerito no dice. Hay que preguntarle a la señorita, propongo. E. me responde: o mejor no y que sea sorpresa. La miro con una cara de pánico auténtico por un instante. De pronto me doy cuenta de que si fuera yo sola (cuando he ido yo sola) jamás se me ocurriría, por nada del mundo, elegir un pan cuyo relleno ignoro. Pánico ante la idea.
Y, después, a solas, me pregunto con tristeza: ¿De qué puede estar relleno un pan? ¿Cuál es la peor posibilidad de relleno? ¿Hay alguna que resulte en verdad aterradora?
19 de octubre de 2008
Domingo 10 pm, no hay mejor momento para postear
El fin de semana pasado resultó extrañísimo y casi casi neurótico con un viernes electrificado, una reunión sin alcohol el sábado, una cortada que sangró profusamente el domingo y un inicio de semana con los ojos hinchados por una súper infección que aprovechó las bajas defensas causadas por el estrés. Después de tan escandaloso despliegue de señales, capté la indirecta de que algo no va bien en esta vida que yo llamo mía. El conjunto de actividades rutinarias comienza a hacer mella en mis defensas y en mi mente. Olvidé decirlo, viernes y domingo adornados por tristes peleas con O. The same argument, con dos días de diferencia. Sad.
Así que decidí decir "Alto" y tomar cartas en el asunto. Primero, hablé con mi tutora (can't find a better word) del Seminario de Pintura que estoy tomando. Le platiqué el papel, cada vez más importante, que está jugando el estrés en mi vida. Fue tanto para avisarle que relajaría mi esquema de trabajo un poco como para pedirle consejo personal. Su visión, más sabia y experimentada que la mía, me fue de ayuda. La edad, China. Salir de la carrera, querer tenerlo todo ya: el trabajo, la independencia, la madurez en las relaciones, la seguridad... brief, la adultez. Y eso, China, no se consigue de un semestre a otro. Resultado: no me había dado cuenta de que no por salir de la carrera automáticamente deja uno de lado la pendejez post-post-adolescente (¿debería acaso añadirle otro post-?)...
Así que me eché para atrás, crucé los brazos y respiré bien hondo... esta semana. Unas vacaciones mentales (no puedo hacer unas reales, porque sí tengo trabajo, seminario y diversas obligaciones que atender) para alejarme de todo, bajarle el volumen a mi chillona voz interior de exigencia y comenzar, de nuevo, a cantar a todo pulmón en el coche y en el baño. Wow. Me cayó increíble. Casi como un nuevo comenzar. El lunes, como de secundaria, a casa de una amiga a platicar de tonterías y beber cerveza (que, por cierto, no me causó molestia gastrítica alguna). Martes, miércoles y jueves me dediqué a mis labores cotidianas sonriendo con la tranquilidad de tener vacaciones mentales. El viernes vi a un amigo que quiero mucho y con el que hacía mucho no platicaba. Y el sábado fue el mejor: gran reconciliación con O., besos, apapachos y películas malas de por medio.
Jóvenes, aprendamos de lo vivido. No por acercarse peligrosamente a los treinta debe uno sentirse en la obligación de tomarse la vida en serio. No hay nada serio aquí ni del otro lado. Sonrían, canten mucho y gástense el dinero que ganan (si es que tienen ya la desgracia de ganar dinero)...
Un beso y hasta pronto.
11 de octubre de 2008
Not much
Sábado 8:50 pm.
Los días no han dejado de ser extraños. Ayer viernes el aire se revelaba cargado de emociones. Esos días de tensión perceptible, de pensamientos casi eléctricos, cuyo origen se desconoce. Días en los que -no sé si les pase, o si conozcan a alguien a quien le pase- cualquier cosa desencadena el llanto. And I really mean cualquier cosa. Ah, sí, lo olvidaba, estoy en mis días, eso también creo que cuenta. Pero no creo que sea el único factor. Ayer más de uno tenía los nervios de punta.
Hoy tengo una pequeña reunión, que sabe más a junta de trabajo, no sé por qué, en mi casa. Vendrá la gente de mi taller. A ver qué resulta (tengo ya el agua caliente para los tés, el refri vacío de cerveza...)
Me voy.
5 de octubre de 2008
De pajaritos, comuniones y cerrajeros
Largo y extraño día. Se presta para fumarme un cigarro mientras lo escribo con calma, reviviéndolo. Dudo porque ya me lavé los dientes y me puse la piyama, y tengo como regla particular no fumar con la piyama puesta. A veces me lleno sin darme cuenta de reglas tácitas, molestas e inservibles. Rígidas e insalvables... Voy a fumarme un cigarro, hoy estoy harta de reglas. Listo. Inhalo y me lleno de humo.
Me levanté a las 7:05 y llegué dando tumbos al baño. Me tomó unos minutos darme cuenta de que la reunión de anoche y las tres cervezas había dejado más rastros en mí que de costumbre, pero creí que con un baño desaparecerían los efectos del alcohol. Lo único peor que madrugar el domingo después de una fiesta para ir a cuidar un par de horas a tu abuelo dormido en un hospital, es enterarte que se descompuso el calentador cuando ya estás titiritando de frío y de resaca en el baño, con un pie en la regadera... Mal agüero. Me lavé los dientes, la cara, me comí un plátano y al hospital. Nada nuevo, abuelo aún inconsciente, en un estado de semi-coma. Por lo menos parecía dormir tranquilo. En la espera pronto dejé de sentir los efectos del alcohol y del sueño.
A las diez me relevó mi madre y yo pude acudir a la cita semanal con mi padre y mis hermanos. Desayuno bien, baño caliente en su casa y lista para ir a la iglesia de San Judas en metro Hidalgo... extraño destino como paseo dominical, pero mi padre de pronto es devoto y quería una imagen bendita para su nueva oficina. Ahí vamos mi hermana Milena, mi hermano Eugenio, mi padre y yo. Llegamos casi al final de la misa de mediodía y me sorprendió la cantidad de gente que abarrotaba la iglesia. Aquello parecía concierto gratuito en el zócalo o la estación de metro Zócalo en sábado a cualquier hora. Compramos imágenes y veladoras y la seño vendedora nos recomendó acercarnos al altar antes del final de la misa, cuando bendicen los objetos, misión que parecía imposible. Eugenio y yo, armados de valor, comenzamos el recorrido de la iglesia, desde la entrada hasta el altar. Eugenio, de 11 años, abría camino, porque era más fácil dejar pasar a un niño entre tanta gente. A codazos y compermisos llegamos casi a medio camino cuando supe que sería imposible llegar al altar antes de que acabara la misa, y la muchedumbre nos regresara a la entrada. Y entonces, de la nada se formó una fila de personas que, como nosotros, llevaban las manos llenas de imágenes, figuritas, velas e inciensos. Ya la hicimos, pensé, esta es la fila para bendición de objetos, y de pronto avanzábamos sin problemas hacia primera fila. Eugenio iba por delante y yo le susurraba: cuando llegues, extiendes los objetos para que los rocíen con el agua bendita... En el último momento, pésimo momento, me di cuenta de que era la fila para comulgar, y recordé de pronto el año que Eugenio lleva preparando a intervalos su primera comunión, tomando catecismo, haciendo planes, imaginando el contacto con la hostia sagrada por primera vez. Sólo acerté a decirle quedito 'abre la boca' cuando llegó ante al sacerdote, y fue todo. La ilusión místico-religiosa de un niño de once años terminó abruptamente por la torpeza de su hermana mayor a la que no se le ocurrió sacarlo de la fila. Su primera comunión había pasado.
Enfin, bendijeron los objetos, nos reímos de lo ocurrido y acordamos no decirle nada a su madre que podría no tomarlo tan a la ligera... Después, un recorrido por el panteón de San Felipe, recomendable para buscar nombres extraños y héroes de la patria y una breve pero positiva visita a la exposición temporal de pintura europea del Museo de San Carlos. Decidimos ir a comer a Boca del Río, ya que nuestro día estaba en Santa María la Ribera. Para no complicarnos, dejamos mi vocho en un estacionamiento público. Le pregunté al don ¿tengo que dejarle las llaves? Sí, respondió, déjelas en su coche. Yo obediente, metí la llave en el contacto y cerré el coche. Con seguro. Carajo. Otra vez me di cuenta al último momento, pésimo momento. No hay problema, llamo a la AMA y lo resuelven enseguida. Comimos, llamamos a la AMA, esperamos. Una hora, sentados en el estacionamiento. Llega el joven cerrajero, caminando. No sabía a lo que venía, no trae herramienta. Nos volvemos a sentar a esperar la herramienta, media hora, una hora. Llega la herramienta. Nos abren el vocho. Le doy 20 pesos y agradezco. Milena se encuentra un pajarito tirado en el piso justo antes de irnos. Parece que está herido o enfermo. Decide llevárselo para intentar salvarlo. Acalorados y cansados vamos de vuelta a casa por un café; ya en la cafetería intentamos darle pan al pajarito y se revuelve como diciendo que no, y de pronto muere. Extraño acontecimiento, la muerte de un pajarito callejero.
Casi las 8 de la noche, me despido y me regreso a mi casa. Llego cansada y con ganas de contar en mi blog el día largo y lleno de tontería que he vivido. Una porra y un abrazo a quien haya leído esta entrada, igual de boba y larga como mi día.
Saludos.
14 de septiembre de 2008
Fotografías del evento
8 de septiembre de 2008
good news, bad news
He tenido semanas de intenso trabajo con la exposición, el reinicio de actividades en el taller y también de las clases Niños T. Pero han sido buenas y alegres semanas, con buenos resultados.
Ahora se acercan días difíciles. Ayer domingo internamos a mi abuelo de urgencia, por un derrame cerebral hemorrágico progresivo. Lo que quiere decir es que su situación es grave y todos los doctores aseguran que no se recuperará. Está en un coma profundo, y cuando pude finalmente estar con él, me asombró lo diferente que luce. Tuve que buscar cerca de su cama una plaquita con su nombre para asegurarme que no me había equivocado de enfermo. Cambió la forma de sus ojos cerrados, de su nariz, de sus cejas. No le reconocí ni la cabeza ni la barba. Ni siquiera las manos son las mismas. Cuánto cambia el cuerpo de un enfermo cuando se acerca a la muerte. Apenas el viernes comí con él y lucía viejo y enfermo, pero vivo. Se parecía a él mismo. No como ahora. Aún así, junto a su cama le tomé la mano y canté y leí poesía y recé. No pareció responder a nada pero su cuerpo era caliente y el tacto de su mano era el mismo que siempre. Es un viejo fuerte y necio, mi abuelo, y creo que se irá cuando quiera irse, no antes. Así ha sido siempre. De todos modos, creo que ya se quería morir desde hacía tiempo. El mundo ya le era ajeno.
Pongo ahora una foto suya, que nos tomaron el viernes.
Se quiere a este viejito jijo.
31 de agosto de 2008
Exposición
24 de julio de 2008
19 de julio de 2008
Próximo cuarto de siglo
Ayer, después de dos semanas de dolores abdominales interrumpidos y mucha actividad gastrointestinal, decidí ir con una doctora. Resulta que a mis jóvenes 24 años, tengo ya uno de los males más oficinistas: gastritis-colitis-estreñimiento (al parecer siempre se dan juntos).
Doctora: ¿Te estresas mucho? ¿Eres muy preocupona?
Yo: Sí.
D: ¿Porqué? Estás muy joven... ¿A qué te dedicas?
Y: ... Pues pinto.
D: ¿Y pintar no te relaja?
Y: Pues sí. ... Creo que todo lo demás es lo que me estresa.
Sentí que no me entendió... En fin, tengo que cambiar mis hábitos alimenticios y dejar el cigarro y el estrés. Me dio una lista de lo que puedo comer en este primer mes y cuándo y cómo. Hasta ahorita ha sido divertido intentar alimentarme así, es como llenar un cuestionario, voy palomeando opciones mentalmente: hoy ya comí tres frutas (palomita), he estado comiendo cada dos horas (palomita) y he evitado la lechuga (palomita); pero fumé dos cigarros (tache), dejé que pasara más de una hora entre que me desperté y desayuné (tache), y la próxima semana, en mi cumpleaños, pretendo beber más que vino y cerveza (tache).
Por cierto que, cuando me hizo la revisión, me recomendó que cuidara mi hígado... no sé qué le habrá visto...
El próximo lunes cumplo 1/4 de siglo. Reunión ligera, para celebrar, este sábado 26 en mi casa. Haciendo la lista de invitados, y recordando el fiestón del año pasado, no pude evitar sentir que en este año he perdido más amigos que en cualquier otra etapa de mi vida. No ha sido malintencionado. Pero para el éxito de esta reunión cuento sobre todo con los amigos de O. y los de Milena. Pero, en desquite, debo decir que los conozco poco pero me caen muy bien.
Espero con fruición mi pequeña soirée.
16 de julio de 2008
14 de julio de 2008
Propaganda
Mi amiga NATALIA CALDERÓN expone:
en el Cuarto de Proyectos Suéter/Abo,
ubicado en Marina Nacional 80A, c Anáhuac.
Se inaugura este jueves 17 de julio, a las 19h30.
(Para otra visita, previa cita, de lunes a viernes 11-17h: tel 3537 8639 y 04455 1825 5196).
Mi amigo BICHO está vendiendo piedras en Mercado Libre, al módico precio de $10 cada una.
Apresúrense porque la oferta acaba en 3 días!!
Luego subo fotos... esta chingadera no me deja...
13 de julio de 2008
Capítulo no. 144
Los perfumes, los himnos órficos, las algalias en primera y en segunda acepción... Aquí olés a sardónica. Aquí a crisopracio. Aquí, esperá un poco, aquí es como perejil pero apenas, un pedacito perdido en una piel de gamuza. Aquí empezás a oler a vos misma. Qué raro, verdad, que una mujer no pueda olerse como la huele un hombre. Aquí exactamente. No te muevas, dejame. Olés a jalea real, a miel en un pote de tabaco, a algas aunque sea tópico decirlo. Hay tantas algas, la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma. Ciertos días el olor a alga se mezclaba con una cadencia más espesa, entonces yo tenía que apelar a la perversidad -pero era una perversidad palatina, entendé, un lujo de bulgaróctono, de senescal rodeado de obediencia nocturna-, para acercar los labios a los suyos, tocar con la lengua esa ligera llama rosa que titilaba rodeada de sombra, y después, como hago ahora con vos, le iba apartando muy despacio los muslos, la tendía un poco de lado y la respiraba interminablemente, sintiendo cómo su mano, sin que yo se lo pidiera, empezaba a desgajarme de mí mismo como la llama empieza a arrancar sus topacios de un papel de diario arrugado. Entonces cesaban los perfumes, maravillosamente cesaban u todo era sabor, mordedura, jugos esenciales que corrían por la boca, la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes. Sí, en el instante de la animalidad más agachada, más cerca de la excreción y sus aparatos indescriptibles, ahí se dibujan las figuras iniciales y finales, ahí en la caverna viscosa de tus alivios cotidianos está temblando Aldebarán, saltan los genes y las constelaciones, todo se resume alfa y omega, coquille, cunt, concha, con, coño, milenio, Armagedón, terramicina, oh callate, no empecés allá arriba tus apariencias despreciables, tus fáciles espejos. Qué silencio tu piel, qué abismos donde ruedan dados de esmeralda, cínifes y fénices y cráteres...
8 de julio de 2008
Carlos: I miss you
Estoy sentada en mi baño, con los pies metidos en la tina de agua caliente. Tengo frío. Es martes, ha llovido estos últimos días non-stop y yo no he escrito desde hace casi dos semanas. Muchas cosas han ocurrido.
O's Parti: La fiesta estuvo bien. Me enteré que Bicho está vendiendo sus piedras en internet, aunque hoy las estuve buscando en Mercado Libre y nanai. Probé una pizza buenísima. Llevé un corto vestido rosa; as always I was overdressed, pero ni modo, me gusta disfrazarme en los momentos importantes. Me emborraché mucho, canté, me reí mucho también... aguanté como antes, no me dormí a medianoche, aunque al final de la fiesta recuerdo haberme acostado en un pasillo a dormir. Ruy se reía y me decía "no, china, aquí no, espera..." Je. It was fun. O. was happy I think. Al día siguiente recogimos, trapeamos un poco y salimos a desayunar: yo unos tacos de carnitas, O. unas quesadillas de hongos con flor. Por la tarde, comí con sus padres. Y después, la pesadilla: la pelea del siglo. No pretendo revivir detalles ahora, pero pinche sacón de onda. Nunca habíamos peleado así. Primera vez. Terrible. Se fue a su casa. Para superar una pelea así, de la que amaneces con ojos hinchados, y toda zarandeada por dentro, es necesario: A)emborracharte -y yo lo acababa de hacer-, B) irte. Mejor me fui.
Viajé a Monterrey de jueves a domingo, y en este viaje conocí también el aeropuerto de Toluca (joya) y el sonriente servicio extra-amabilísimo de volaris e interjet. No me dio miedo el avión por 1a vez en varios años, no comí cabrito, fui la única visitante en el MARCO el sábado por la mañana y me tomé todo el tiempo que me dio la gana para no pintar ni leer ni hacer nada provechoso más que pensar y poner cosas en orden dentro de mi cabecita. Pocas, realmente, pero tal vez ayudó. Dormí, comí... comí demasiado. Regresé recompuesta, contenta. Cabe recalcar también que vi más monjas juntas que las que he visto en los últimos 5 años de mi vida. Pero estuvo bien, me caen bien las monjas. Me gustan sus disfraces. Ya de vuelta, O. y yo hablamos, la tensión se rompió. El momento pasó (o así parece).
Qué bueno que no le guste leer blogs, no sé qué pensaría de esta entrada...
Esta es mi última semana de vacaciones. Aunque como ahora inicio una vida aparentemente fragmentada (la pintura por un lado, las clases a los niños por otro, mis deberes como consejera... todo sin la aparente unión que era la ENAP), en algunas áreas inicio vacaciones, en otras acabé ya, y en varias nomás no tengo, je. Pero bueno, recomenzaré a trabajar con los niños la próxima semana. La pintura, hijaeputa, no se ha dejado estas últimas semanas... better luck next time I hope.
Enfin, perdonen, ¿y ustedes? ¿cómo han estado?
(Carlos I miss you cabrón).
O's Parti: La fiesta estuvo bien. Me enteré que Bicho está vendiendo sus piedras en internet, aunque hoy las estuve buscando en Mercado Libre y nanai. Probé una pizza buenísima. Llevé un corto vestido rosa; as always I was overdressed, pero ni modo, me gusta disfrazarme en los momentos importantes. Me emborraché mucho, canté, me reí mucho también... aguanté como antes, no me dormí a medianoche, aunque al final de la fiesta recuerdo haberme acostado en un pasillo a dormir. Ruy se reía y me decía "no, china, aquí no, espera..." Je. It was fun. O. was happy I think. Al día siguiente recogimos, trapeamos un poco y salimos a desayunar: yo unos tacos de carnitas, O. unas quesadillas de hongos con flor. Por la tarde, comí con sus padres. Y después, la pesadilla: la pelea del siglo. No pretendo revivir detalles ahora, pero pinche sacón de onda. Nunca habíamos peleado así. Primera vez. Terrible. Se fue a su casa. Para superar una pelea así, de la que amaneces con ojos hinchados, y toda zarandeada por dentro, es necesario: A)emborracharte -y yo lo acababa de hacer-, B) irte. Mejor me fui.
Viajé a Monterrey de jueves a domingo, y en este viaje conocí también el aeropuerto de Toluca (joya) y el sonriente servicio extra-amabilísimo de volaris e interjet. No me dio miedo el avión por 1a vez en varios años, no comí cabrito, fui la única visitante en el MARCO el sábado por la mañana y me tomé todo el tiempo que me dio la gana para no pintar ni leer ni hacer nada provechoso más que pensar y poner cosas en orden dentro de mi cabecita. Pocas, realmente, pero tal vez ayudó. Dormí, comí... comí demasiado. Regresé recompuesta, contenta. Cabe recalcar también que vi más monjas juntas que las que he visto en los últimos 5 años de mi vida. Pero estuvo bien, me caen bien las monjas. Me gustan sus disfraces. Ya de vuelta, O. y yo hablamos, la tensión se rompió. El momento pasó (o así parece).
Qué bueno que no le guste leer blogs, no sé qué pensaría de esta entrada...
Esta es mi última semana de vacaciones. Aunque como ahora inicio una vida aparentemente fragmentada (la pintura por un lado, las clases a los niños por otro, mis deberes como consejera... todo sin la aparente unión que era la ENAP), en algunas áreas inicio vacaciones, en otras acabé ya, y en varias nomás no tengo, je. Pero bueno, recomenzaré a trabajar con los niños la próxima semana. La pintura, hijaeputa, no se ha dejado estas últimas semanas... better luck next time I hope.
Enfin, perdonen, ¿y ustedes? ¿cómo han estado?
(Carlos I miss you cabrón).

Retrato de Laura. 2008.
24 de junio de 2008
enhebrando
(qué buena palabra)
No, not really a boring life... specially this last week. Oficialmente ya entregué mi último trabajo escolar y estoy fuera. Se siente bien, libre, aunque mi preparación mental me ha permitido seguir levantándome temprano (ñoñez, i know...)
Entre encargos, ilustraciones y una inesperada sesión plenaria de consejo, la semana pasada se pasó en chinga.
O.'s birthday is on sunday. Anyone feels like partying?
11 de junio de 2008
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