11 de enero de 2009
Post de domingo
Es domingo, once de la noche.
Estoy recuperándome de una reunión que ayer acabó a las 6 de la mañana. Rarísima, éramos seis personas que generalmente no solemos reunirnos, y entre el gusto de vernos y una plática que se desarrollaba fácilmente, como estambre, nos dio la madrugada. Ni siquiera hubo música. Pura charla, vino tinto y cigarros. Todavía sigo cruda.
Hoy se fue mi abuela de regreso a su casa, en Torreón, Coahuila. Vino originalmente al funeral de mi abuelo, que fue en noviembre, y se quedó por dos meses. Vivió paso a paso la remodelación de la cocina... y se quejó muy poco. Fue raro convivir con ella tanto tiempo de manera cercana. Pero me gusta mi abuela. Sus idas a misa, su tranquilidad, sus berrinches a veces de niña chiquita y sus ataques de mujer consentida.
Mi familia es una familia de mujeres consentidas y fuertes a la vez. Mujeres extrañas, que han conocido hombre pero que parecen estar solas y contentas. Mujeres que tienen hijas e hijos y les heredan algunas desgracias, los llenan de historias, les infunden pasión y fuerza y, a veces, amor. Rezongonas, escandalosas, protectoras, increíblemente solidarias, en una búsqueda incansable por la justicia, medio locas, medio neuróticas, indiferentes a ciertos criterios sociales, izquierdosas pero niñas bien, y que a lo largo de su vida parecen repetir en sus actos a toda hora la frase que les quedó muy bien grabada en su juventud: antes muerta que sencilla...
Mi familia, la familia Granillo, esto es. Heredera de la locura y la fuerza de mi abuelo, de su sentido de la justicia y del trabajo, de su terquedad y su ser autodidacta. Herederos también de la alegría de mi abuela, de su voluntad inquebrantable y su exploración interna y espiritual. De ella obtuvimos la vanidad, la extraña mezcla de independencia y dependencia, de acompañamiento en solitario.
Eso creo yo. Tal vez si ellos leyeran este post estarían en desacuerdo y desconocerían de lo que hablo. Pero últimamente he estado reflexionando en las características Granillo. Mezcla de escorpión y libra, de pasión y violencia y tranquilidad y equilibrio. Si es que eso se puede lograr. Por lo pronto, seguimos intentando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
Que bonita familiaa sniff!!
Apoyo tu comentario, solo hay que añadir que siempre hemos sido "Una familia muy normal..."
Publicar un comentario