1 de junio de 2008
Ayer, mi madre me regaló vestidos
Concepción tenía ocho años y vivía con sus tías en Tampico, pues sus padres, hacendados, habían muerto en la Revolución Mexicana, cuando Concepción tenía apenas tres años. Las tías mandaban a la niña por el mandado a la abarrotería del chino. El chino (que era de China) tenía en ese entonces veintitantos y amenazaba a la niñita diciéndole: cuando crezcas, me casaré contigo. La niña le tenía pánico al chino. La niña creció y en una de ésas quedó embarazada a los trece años. Las tías católicas, horrorizadas, la corrieron de la casa y borraron su nombre de la familia. Concepción se quedó en la calle, embarazada y con trece años. Como bendición, apareció el chino, se casó con ella y se la llevó a Fresnillo, Zacatecas. Empezaron de cero, donde nadie los conocía, una pareja recién casada con un hijo, que el chino adoptó como suyo. La niña le había perdido el miedo al chino y comenzó a quererlo, poquito a poco. Tuvieron otros cinco hijos. Es la historia de mi abuela paterna.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

3 comentarios:
Oh, ¡qué bonito!
Me encanta esa historia, se la contare a mis hijos si acaso tengo.
Besos
chido=conocer=de=gente=creativa=no=peleles
Publicar un comentario