25 de abril de 2008

¿Qué demonios le pasa al estudiante?

Viernes medianoche. Parece martes o cualquier otro día de la semana. Se aproxima un fin intenso por la ex-Maco ahora Femaco, el Estacionarte y el bailongo que promete el zócalo a las 6 pm del domingo con la presencia de Goran Bregovic. Todo eso y más. Ya les contaré puntualmente mis opiniones sobre estos eventos... Por lo pronto, semana muy intensa emocionalmente. Noticias personales: la terapia sigue amena y desagradable, la cantidad de cigarrillos necesarios por día va incrementando lenta pero peligrosamente, el trabajo bien pero aún no hay noticias del pago, y el acontecimiento que se ha llevado las palmas: un macro regaño en el taller de pintura que además anuncia su próxima clausura, a causa de sus estudiantes. Gran momento: octavo -último- semestre de mi carrera. Literalmente, el último par de meses de una vida de estudiante que conozco desde los seis años. Una vida aderezada generosamente por todo tipo de regaños, comentarios y opiniones personales de profesoras y profesores que no tienen nunca la más remota idea de qué demonios es lo que le pasa al estudiante que parece que nada le interesa. Creo que pertenezco a una generación que ha escuchado todo tipo de sinónimos del concepto estudiante desinteresado. Nos han llamado mueble, pared, ladrillo, piedra, receptores, pasivos, aplatanados, apendejados, inmaduros, adolescentes tardíos, desinformados, desinteresados, desganados, deprimidos, confundidos, ociosos, consentidos, caprichosos, miopes, egoístas, narcisistas, incumplidos, flojos, incapaces de reconocer oportunidades, de estar agradecidos, de ver más allá de nosotros mismos... Tienen toda la razón, eso lo sabemos los estudiantes, aunque nos harte un poco oírlo tantas veces. Sí, somos "all of the above", y el por qué, en el fondo, tampoco nos interesa. Y en el fondo yo pienso que sí lo sabemos, ¿no? We just don't care. We don't know where we're going, we don't know how to get there, but we certainly think that asking the old ones is not a good way of reaching anything. That's how we got here, in the first place. And here is the place we don't want to be. Posmodernos, aunque esta última palabra no la ha pronunciado ningún profesor, en ningún regaño que yo haya presenciado. ¿A quién le sorprende todavía que seamos desinteresados? ¿Que escuchemos los regaños mirando el piso y rascándonos los codos, esperando que termine para poder seguir con lo nuestro? ¿De qué otra manera se puede sobrevivir aquí, si no es sin interés hacia el entorno? Cuando te interesa y realmente miras hacia afuera, duele. Te duele todo lo que ocurre, todo lo que está mal, lo que daña, lo que hace falta. Las carencias, el vacío, los problemas... el mundo. A mí me interesa, y ésa ha sido una decisión personal. Por eso el CEDA, las clases de Niños Talento, el Consejo Universitario y la Pintura. Pero después de un regaño como el del miércoles, me duele todo lo todo que está fuera de mi alcance, me duele mi minúscula pequeñez frente a este aquí en donde casi nada parece estar bien. Y no me queda más que alegrarme por terminar una vida de estudiante que puedo decir sin orgullo que he cerrado con broche de oro, con el magnífico aviso de que nuestro taller cierra sus puertas gracias al desinterés de nosotros, sus estudiantes. ¿Qué mejor manera de terminar mis estudios? Ironías.

1 comentario:

Bob dijo...

Bien, por fin dí con vuestro blog.

Prometo leer mañana o tal vez pasado. Ahora me voy a MACO. Sólo pasé para constatar mi acto de presencia. Y usted, constate su nuevo y flamante link en mi blog. QUé comunidad esta.

Bregovic lo cambiaron a Santo Domingo, ni modo, más chiquito. Allá nos veremos-